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domingo, 24 de septiembre de 2017

La búsqueda del Grial

“La búsqueda del Grial es la búsqueda de lo que hay de divino en nosotros” (Indiana Jones y la última cruzada).
La Última Cena. Leonardo da Vinci.

Sí, todos hemos oído hablar del Santo Grial, la copa que, según la leyenda artúrica, utilizó Cristo en la última cena para instituir la Eucaristía y en la que después José de Arimatea recogió la sangre que salía del costado del crucificado.

Otra teoría más moderna dice que el grial era María Magdalena que, según algunos investigadores, era la esposa de Jesús y estaba embarazada cuando le crucificaron; por lo tanto, ella llevaba en su seno la sangre del salvador.

Según la Cábala, nosotros somos una “vasija” que es llenada continuamente por la Luz del Creador.

Basándonos en todo lo anterior, creo que el Santo Grial somos todos y cada uno de nosotros. Nosotros somos la Copa o Vasija donde el Padre deposita toda su Luz, todo su Amor. Pero no siempre sentimos que eso es así. Nos sentimos solos, decepcionados, sin esperanza, sin ánimo, nada tiene sentido en nuestra vida, ¿por qué, si Dios nos está dando su esencia? Porque no nos vaciamos, porque estamos tan “llenos” que no cabe más y, como ya sabemos, cuando la energía no fluye, se deteriora, se pudre.
Salto de Fe. Indiana Jones y la última cruzada.

Sólo somos llenados para podernos vaciar y volver a llenarnos. La esencia del Creador es dar, la de su criatura es recibir, pero como nosotros somos parte del Todo, somos parte de Dios, también nuestra esencia es dar, es compartir. Esa esencia se resume en la frase esenia: “Servir/Enseñar/Sanar”. Únicamente cuando nos vaciamos en favor de los demás, de la vida, de la Creación, siendo co-creadores junto al Padre, es cuando nos podemos llenar de más Gracia, de más Luz y de más Amor.

No busquemos fuera lo que sólo existe en nuestro Yo verdadero, en nuestra Alma. La esencia de Dios está en nosotros, mostrémosla al mundo.


domingo, 2 de julio de 2017

La Certeza Interna

“Si tuvierais fe como un grano de mostaza, diríais a ese monte: muévete de aquí para allá, y se movería, y nada os sería imposible” (Mt. 20, 17)

Esto es lo que nos dice Mateo en su evangelio sobre la fe; fe o como me gusta llamarla a mí la certeza interna, la certeza absoluta.
El Loco. Tarot Rider-Waite

Pero ¿qué es la fe?. Primero veamos qué NO es. No es creer ciegamente en dogmas, creencias o religiones, porque eso acabaría siendo fanatismo. Por ejemplo, durante la Edad Media se quemaban a supuestas “brujas” (que en la mayoría de los casos no eran otra cosa que librepensadoras) porque no creían y no seguían los dogmas de la religión imperante en Occidente, la católica. Aunque la verdad es que no hay que viajar tan lejos en la Historia para ver la intolerancia en las relaciones humanas, otro ejemplo lo tenemos durante la Revolución Francesa, donde cayeron las cabezas de gran cantidad de religiosos, por mantener sus creencias. Y sin ir más lejos, hoy en día lo tenemos en los terroristas suicidas de la Yihad, a los que han convencido que si mueren matando infieles (o sea, a todos los demás que no pensamos ni creemos en lo que ellos creen) irán directos al paraíso donde les están esperando las huríes. Con todo esto, lo que podemos ver es que hemos tergiversado la máxima: “el hombre fue hecho a imagen y semejanza de Dios” por “hemos hecho a Dios a imagen y semejanza del hombre”.

Además los poderosos de este mundo se han aprovechado de las religiones para imponer su poder intolerante y dictatorial a las masas, haciéndonos creer que si no seguimos sus normas y dogmas jamás nos salvaremos, porque, según ellos, sólo hay un camino para llegar a Dios y conseguir su Gracia. Eso NO es fe, es simplemente fanatismo, intolerancia, ignorancia absoluta y el ejercicio del poder de manera dictatorial.

Tampoco es Fe cuando en la vida nos va mal y suponemos que por creer y rezar todo se va a solucionar y si no es así, ya no me sirve ese dios en el que confiaba. No, la fe se demuestra cuando eres capaz de aceptar lo que viene a tu vida (bueno o malo) entendiendo que es un aprendizaje para que evoluciones y te perfecciones, y seas capaz de agradecer a Dios sus enseñanzas, aunque el resultado no sea todo lo bueno que tú quisieras.
Indiana Jones y la última cruzada

La Fe, o certeza interior, es la fuerza que nos hace ser nosotros mismos, que nos lleva hasta nuestro verdadero Ser Superior, que nos hace SER con mayúsculas porque nos conecta con la Unidad, que es Dios. La Fe te descubre que eres Uno con el Creador y con toda la Humanidad, te hace ver que hay muchos caminos para llegar a Dios y que todos son correctos cuando se basan en la libertad, en la tolerancia, en la aceptación del otro tal cual es y de ti mismo tal cual eres. La Fe te hace reconocer tu verdadera esencia, tu verdadero Yo, sin máscaras, sin componendas, sin disfraces, a cara descubierta y sobre todo te hace perder el miedo, porque el miedo no es más que la separación entre el hombre y su Creador.

La Fe es esa certeza absoluta de que todos somos hijos de Dios, que todos somos parte de Él y Él es nuestra esencia más auténtica. Da igual la religión que profesemos o que no profesemos ninguna religión, la Esencia está en nosotros, el Poder de Dios está en nosotros y la Fe, la Certeza absoluta, es lo que nos lo muestra, y cuando sintamos que nos falta esa certeza interior, sólo debemos pedirla con humildad y nuestro Padre nos la dará. La Fe es confianza absoluta.

lunes, 24 de abril de 2017

La creación del enemigo

Hoy os voy a dejar un pequeño texto de Sam Keen, “Faces of the Enemy”.

Comienza con un lienzo en blanco.
Esboza en él siluetas de hombres, mujeres y niños.
La Muerte. Tarot de Marsella.
Hunde la brocha en el pozo de tu propia oscuridad.
Dibuja en la cara de tu enemigo la codicia, el odio y la crueldad
que no te atreves a reconocer como propias.

Ensombrece todo asomo de simpatía en sus rostros.
Borra cualquier indicio de amores, esperanzas y miedos
que residen en el caleidoscopio de su corazón infinito.

Deforma su sonrisa hasta que adopte el aspecto tenebroso de una mueca cruel.
Arranca la carne de sus huesos
hasta que sólo quede el abstracto esqueleto de la muerte.
Exagera cada rasgo hasta transformar a cada ser humano
en bestia, alimaña, insecto.

Rellena el fondo de tu lienzo con los demonios y figuras malignas
que alimentan nuestras pesadillas ancestrales.

Cuando el cuadro de tu enemigo esté terminado podrás matarlos sin albergar ningún sentimiento de culpa y despedazarlos sin sentir vergüenza.
Porque lo que has destruido, simplemente, es un enemigo de tu Dios.

Sin comentarios.

viernes, 21 de abril de 2017

La Feria de las Religiones

Cuento.

Mi amigo y yo fuimos a la feria. La Feria Mundial de las Religiones. No era una feria comercial, era una feria de la religión. Pero la competencia era feroz y la propaganda igual de estruendosa que en el resto de las ferias convencionales.

En el stand judío nos dieron unos folletos en los que se decía que Dios se compadecía de todos y que los judíos eran su pueblo escogido. Los judíos. Ningún otro pueblo era tan escogido como el pueblo judío.

Dolomitas
En el stand musulmán supimos que Dios era misericordioso con todos y que Mahoma era su único profeta. Que la salvación se obtiene escuchando al único profeta de Dios.

En el stand cristiano descubrimos que Dios es Amor y que no hay salvación fuera de la Iglesia. O se entra en la Iglesia, o se corre el peligro de la condenación eterna.

Al salir pregunté a mi amigo: “¿Qué piensas de Dios?”. “Que es intolerante, fanático y cruel”, me respondió.

Poco más hay que añadir. Pero reflexionemos un momento, ¿realmente creemos que Dios es tan limitado, tan estrecho de miras, tan intolerante, fanático y cruel? ¿Qué padre/madre no ama a cualquiera de sus hijos aunque no se lleven bien o no se comporten como deben? ¿Por qué tenemos los humanos esa obsesión por la separación, por hacer grupos, clanes? Si eres de los míos, eres perfecto hagas lo que hagas; pero si no, ya puedes ser la mejor persona del mundo que a mis ojos todo lo harás mal y serás un “infiel”. ¿Infiel? ¿A qué o a quién? ¿Cómo vamos a ser infieles a nuestra propia esencia que es Dios mismo? Somos Sus Hijos, somos parte de Él y Él está en nosotros, en TODOS nosotros, sin excepciones, seamos conscientes o no de esta verdad. Creamos en Él o no.

¿Por qué no poner de manifiesto todo lo que nos une, en lugar de estar constantemente buscando las pequeñas diferencias que en la mayoría de los casos tienen su origen en la cultura, la tradición o la geografía? ¡Maduremos!