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jueves, 17 de mayo de 2018

Sólo tú...


“Sólo tú puedes decidir qué hacer con el tiempo que se te ha dado” (Gandalf, La Comunidad del Anillo. El Señor de los Anillos, J.R.R.Tolkien).

Soy una enferma de cáncer, pero eso no quiere decir que se me vaya a adelantar la hora de morir. Me iré cuando mi tiempo se haya cumplido, igual que todos, porque el hecho de tener esta enfermedad (u otra cualquiera) no significa que la vida se acorte, para mí simplemente ha significado tomar conciencia del tiempo que me queda para volver a Casa, a la Casa Común de la que todos hemos salido y a la que todos volveremos.

Y ¿qué significa tomar conciencia del tiempo que me queda en esta tierra? Pues saber que el número de días de los que se compone nuestra vida terrestre es finito, están contados y por eso hay que aprovecharlos, exprimirlos al máximo: amar, besar, abrazar, sonreír, reír, llorar, bailar, cantar, perdonar... pero, sobre todo, intentar saldar nuestras cuentas, marcharnos con las menos cuentas pendientes posibles.

Hay que perdonar y perdonarse, y esto último sí que es difícil, pues para perdonarse es necesario ser conscientes de que en alguna cosa hemos fallado, de que hemos hecho cosas mal, que hemos hecho daño a alguien y todo esto a veces se hace de una forma inconsciente, pues es parte de nuestra sombra y nuestra sombra que no la reconocemos como sombra, como nuestra parte oscura, y por eso nos tiene secuestrados, inmovilizados frente a la vida. Saludemos a nuestra sombra, integrémosla y superémosla, ¿cómo? Reconociéndola y perdonándola.

No hay buenos y malos, porque en nosotros viven las dos realidades, nuestra naturaleza tiene una parte buena y otra mala, todo depende de por que lado te decantes; depende de que entendamos que aquí hemos venido a aprender, que la vida es una escuela, no un “valle de lágrimas” o un oasis de felicidad completa, o tal vez la vida sea las dos cosas en función de nuestra óptica y de lo que queramos aprender, porque una cosa es lo que la vida nos quiere enseñar y otra muy distinta lo que nosotros queramos aprender.

Quitémonos las caretas que nos hemos ido poniendo a lo largo de nuestra vida y dejemos que el viento de la verdad y el amor limpie nuestro rostro y abra nuestro espíritu. ¡Vivamos!


miércoles, 27 de septiembre de 2017

Infierno o bendición

Siempre nos han dicho que el infierno era un lugar de castigo donde van las almas de los “malos” para expiar sus culpas. Pero no, realmente el infierno nos lo creamos nosotros solitos en nuestra vida cotidiana con nuestras decisiones.
Botticelli, Inferno - Divina Comedia, Dante.

A lo largo de nuestra existencia tenemos experiencias que vivir, unas positivas y otras negativas. De las positivas no tenemos ninguna duda de quien es el responsable, nosotros; en cambio, las negativas siempre se las achacamos a otro: a mi padre, a mi madre, a un amigo, a un enemigo, al azar, al maligno o a Dios, pero en ningún caso a nosotros mismos. Y, por supuesto, no sacamos ninguna enseñanza de esas experiencias. Las buenas o positivas nos sirven para agrandar más nuestro ego regocijándonos en lo maravillosos que somos y las malas o negativas, para sentirnos víctimas de no se sabe muy bien quien. Ahí es donde comienza nuestro verdadero y particular infierno.

Gustav Doré - Dante y Beatrice, Divina Comedia.
Si ante una enfermedad, un problema económico grave, o cualquier hecho negativo que nos suceda, nos hacemos las preguntas correctas (¿Para qué? ¿Qué tengo que aprender de todo esto? ¿Qué he sembrado en el pasado para recoger esta cosecha?) y, sobre todo, nos damos las respuestas verdaderas aunque nos duela, es cuando empezamos a tomar conciencia, a tomar las riendas de nuestra vida, porque dejaremos de ser las víctimas de un destino inexorable, para comenzar a ser responsables y dueños de ese destino que sólo nosotros debemos escribir.

A partir de ese momento, ese infierno que se abría ante nuestros ojos se convierte en una bendición (bendición significa, según la Cábala, un flujo continuo de la Luz del Creador hacia nosotros); sí, porque entendemos que esa negatividad que está ahora a nuestro alrededor en realidad es la escuela que nos va a enseñar todo lo que necesitamos saber para transformarnos, para subir nuestro nivel de conciencia y para mostrar la mejor versión de nosotros mismos en esta vida.


Lo importante no es lo que nos pase, sino cómo vivimos eso que nos pasa. La Luz siempre está ahí, sólo tenemos que abrir la puerta cuando llame y dejarla pasar.

sábado, 16 de septiembre de 2017

Vivir nuestra verdadera Vocación, nuestro Plan de Alma

¿Quién soy yo? ¿Por qué y para qué estoy en este mundo? ¿Cuál es la razón de mi existencia? ¿Qué misión tengo en esta vida? ¿Sólo he venido a sufrir? ¿Cuál es el origen de mi sufrimiento, de mis bloqueos, de mis traumas...? ¿Puedo liberarme de mis tendencias negativas y obsesivas que se repiten constantemente en mi vida? ¿Cuáles son los dones y capacidades, únicos y especiales, con los que cuento para desarrollar mi misión, para vivir desde el amor, la libertad y la realización personal?

Todas estas preguntas, y algunas más, son las que todos nos hacemos cuando enfrentamos la vida cara a cara, sin máscaras, buscándonos a nosotros mismos, buscando nuestra verdad.

Mi nombre es Clara Rodríguez, soy Consultora Cabalista y Consejera Espiritual y del Alma, si te has preguntado alguna de estas cuestiones, te puedo ayudar a contestarlas porque ahora tenemos una herramienta poderosa y eficaz para responder adecuadamente a estos interrogantes: el Estudio de la Cábala Natal.

Este Estudio se hace de forma personalizada a partir del nombre, apellidos y fecha de nacimiento del consultante. El nombre que nuestros padres nos pusieron contiene nuestro destino y su vibración al pronunciarlo afecta a nuestra sustancia etérea. Cada nombre tiene asociado un tipo de experiencia y destino. A través de la fecha de nacimiento podemos descifrar tendencias espirituales, mentales, afectivas y evolutivas, de manera que al conocerlas podemos potenciar las positivas y sanar las negativas, para encontrarnos a nosotros mismos y vivir la libertad de desarrollar nuestra auténtica Vocación, nuestro verdadero Plan de Alma desde la consciencia.

El Estudio de la Cábala Natal es un método de análisis e interpretación que se basa en la tradición de la Cábala judeo-cristiana y en la sabiduría de la psicología y numerología cabalística.

La consulta se hace vía Skype. Si estás interesad@ y quieres poner en orden tu vida, desarrollar tu Plan de Alma y sentirte feliz y liberad@, puedes escribirme a hinneniespacioespiritual@gmail.com y te informaré.



sábado, 10 de junio de 2017

Nuestra compañera la sombra

¿Qué significa la palabra sombra?:

  1. Imagen oscura que proyecta un cuerpo opaco sobre una superficie al interceptar los rayos de luz.
  2. Parte de un espacio a la que no llega la luz.

Vemos que la palabra sombra siempre define “algo” carente de luz o que no deja pasar la luz a través suyo. Aunque hoy vamos a hablar de la sombra como arquetipo, creo que estas definiciones nos muestran muy bien su significado.

Dentro de nosotros hay una parte donde no llega la luz, podríamos decir que es nuestro trastero, donde almacenamos todas las actitudes negativas e imperfecciones de nosotros mismos que no nos gustan o que consideramos que no están bien vistas por la sociedad. El problema de todo esto es que esa parte que desechamos no la podemos hacer desaparecer porque, sencillamente, es tan nuestra, es tan nosotros mismos como la parte “buena” que nos gusta potenciar. Entonces la guardamos en el trastero, en el “olvidadero” de nuestro ser para que no dé la lata. Pero seguimos sin integrar esa sombra, simplemente la hemos reprimido y tarde o temprano sale a la luz y desbarata todos nuestros buenos propósitos.

¿Qué hacer entonces con la sombra? Simplemente, integrarla. ¿Cómo? Reconociéndola, reconociendo nuestros defectos y ver la parte buena que tienen. Por ejemplo, la envidia es tremendamente devastadora para quien la posee, puede destruir por completo una vida, porque siempre nos vamos a encontrar a alguien que sea mejor que nosotros en algo y eso nos hace sufrir una y otra vez, nunca podemos estar en paz, nunca podemos descansar, nunca conseguimos nada que nos satisfaga. En cambio, hay lo que se podría llamar una envidia “sana” que es aquella que cuando sabemos que alguien es feliz porque ha conseguido una meta que se había propuesto, nos lleva a alegrarnos por esa persona y a trabajar con nosotros mismos para poder alcanzar también nuestras metas, es una envidia que nos incentiva para progresar, para evolucionar, para mejorar, no para competir. De esta manera, lo malo que conlleva ser envidioso lo hemos positivizado y lo hemos integrado en nuestra vida y en nuestro ser, ya no podrá hacernos daño nunca más.


Para hacer esta integración lo único que hemos utilizado ha sido una de las 7 Leyes Cósmicas, el Principio de Vibración. Hemos sido capaces de cambiar una vibración muy densa en otra más sutil. Hemos acabado con el desasosiego que genera la competición constante, aquí estamos para aprender. La vida es una escuela, no un concurso.

jueves, 8 de junio de 2017

El Juego de la Vida

“Todo fluye y refluye; todo tiene sus periodos de avance y retroceso, todo asciende y desciende; todo se mueve como un péndulo; la medida de su movimiento hacia la derecha, es la misma que la de su movimiento hacia la izquierda; el ritmo es la compensación”.
                                                                                                                          El Kybalión.

Péndulo de Foucault. Museo de las Ciencias
Valencia. España.
Todo en el Universo y en la vida tiene un movimiento de avance y retroceso, similar a las olas en el mar. Y este movimiento, este ritmo al igual que se da en el mundo material, se da en el mundo mental y emocional, por lo tanto, nuestros pensamientos, nuestro humor, nuestro carácter también responden a este ritmo.

Aunque el problema no radica tanto en dónde esté situado el péndulo que marca nuestros ritmos, como en la actitud con la que enfrentamos la realidad que estamos viviendo en ese momento. ¿Por qué? Porque no nos damos cuenta de que en esta vida nada es para siempre, todo es temporal. Si ahora tu ritmo es de tristeza, de soledad, de incomprensión has de saber que esa situación no es eterna (a no ser que tú decidas con tu actitud hacerla interminable) y que lo importante es enfocarse en la solución, no en el problema.

La Rueda de la Fortuna
Tarot de Marsella
Por el contrario, si tu péndulo está ahora en el periodo de “vacas gordas”, ¡por favor, no te vuelvas loco! Tampoco este periodo será eterno, no siempre vas a tener ese estupendo sueldo o ese increíble trabajo o tu vida familiar va a ser totalmente armoniosa. Sí, debes disfrutar ese buen momento, por supuesto, pero “guarda para cuando no haya”. Es decir, durante ese tiempo de bonanza procura tomar la mayor ventaja posible. Si, por ejemplo, estás en un momento económicamente muy bueno, procura ahorrar para poder afrontar las “vacas flacas”.

Seamos capaces de ver que nuestra felicidad nunca va a depender de cosas externas (dinero, trabajo, vida social). La felicidad sólo depende de nosotros mismos, de lo centrados que estemos con nuestro plan de alma, de que estemos siendo fieles a nuestro camino y de que seamos conscientes de nuestra relación con Dios, nuestro Padre, y el resto se nos dará por añadidura. Al fin y al cabo, la vida es un gran juego donde sólo podemos ganar, porque aquí hemos venido a aprender.

Para finalizar, me gustaría recordar un poema de Santa Teresa de Jesús que dice:

“Nada te turbe,
nada te espante,
todo se pasa,
Dios no se muda,
la paciencia
todo lo alcanza.
Quien a Dios tiene
nada le falta.
¡Sólo Dios basta!”

sábado, 3 de junio de 2017

Bendito Karma

Popularmente se relaciona la palabra karma con castigo. Nada más lejos de la realidad. El karma nunca ha sido un castigo y menos un castigo divino. Dios no castiga, Dios nos ama, es amor y, por lo tanto, nos puede enseñar amorosamente si nosotros le dejamos entrar en nuestra vida. Podríamos decir que el karma tiene que ver con tareas que tenemos pendientes de vidas pasadas o de la existencia actual, y su función es enseñarnos a finalizar esa tarea o tareas que todavía no hemos sido capaces de terminar; por lo que también se puede decir que el karma es amor.
Irlanda - BP

Tras nuestra muerte física, cuando estamos en ese periodo “entre vidas” somos nosotros mismos los que analizamos lo que hemos vivido, cuales han sido nuestras experiencias en el reino de la materia y si hemos cumplido el Plan de Alma que traíamos al venir a este mundo. Si vemos que no lo hemos cumplido por completo o que nos hemos desviado totalmente, entonces diseñamos un nuevo Plan de Alma para nuestra próxima existencia en el que, además de otros temas, tendremos que “repetir” las tareas inconclusas de anteriores vidas: eso es el karma.

¿Por qué no hemos realizado nuestro Plan de Alma en una vida concreta y hemos generado karma? Puede ser por muchos motivos, pero el meollo de la cuestión es que cuando nuestras actitudes en los diferentes planos de la existencia van comprometiendo nuestra evolución y eso se mantiene en el tiempo, es cuando generamos karma. Entonces, desde el más absoluto amor, decidimos volver al mundo de la materia para continuar con nuestro aprendizaje, con nuestro auto-reconocimiento, y, evidentemente, entre las tareas que traemos, están las “asignaturas pendientes” de otras vidas.
Irlanda, puesta de sol - BP

También es cierto que el karma no es exclusivo de otras vidas. Podemos, y de hecho así sucede, generar karma en la vida actual y debemos solucionarlo. Hay que tener claro que aquí venimos para realizarnos y eso significa que venimos a hacer lo que nos gusta, lo que amamos, pero a menudo las ilusiones y los trucos del ego y la materia nos atrapan (o nos dejamos atrapar) y perdemos de vista el camino. Entonces nos sucede “algo”, que normalmente nos provoca sufrimiento, para que seamos capaces de rectificar y volver al sendero correcto para nosotros, el que nos habíamos diseñado en nuestro Plan de Alma: ese “algo” es karma. Ya vemos que el karma no es el castigo que pensábamos, sino una enseñanza amorosa para poder manifestar la mejor versión de nosotros mismos.

Seamos alumnos aventajados y no dejemos para una segunda o tercera convocatoria las “asignaturas pendientes”, porque cuanto más tiempo pase, más complicado y duro será aprobarlas.


lunes, 8 de mayo de 2017

La Buena Noticia

Cuento. Anthony de Mello.

El Reino de los Cielos es semejante a dos hermanos que vivían felices y contentos, hasta que recibieron la llamada de Dios a hacerse discípulos.

Gandhi, de Richard Attenborough
El de más edad respondió con generosidad a la llamada, aunque tuvo que ver cómo se desgarraba su corazón al separarse de su familia y de la muchacha a la que amaba y con la que soñaba casarse. Pero, al fin, se marchó a un país lejano, donde gastó su propia vida al servicio de los más pobres de entre los pobres. Se desató en aquel país una persecución, de resultas de la cual fue detenido, falsamente acusado, torturado y condenado a muerte.

Y el Señor le dijo: “Muy bien, siervo fiel y cumplidor. Me has servido por el valor de mil talentos. Voy a recompensarte con mil millones de talentos. ¡Entra en el gozo de tu Señor”.

La respuesta del más joven fue mucho menos generosa. Decidió ignorar la llamada, seguir su camino y casarse con la muchacha a la que amaba. Disfrutó de un feliz matrimonio, le fue bien en los negocios y llegó a ser rico y próspero. De vez en cuando daba una limosna a algún mendigo o se mostraba solícito con su mujer y sus hijos. También de vez en cuando enviaba una pequeña suma de dinero a su hermano mayor, que se hallaba en un remoto país, adjuntándole una nota en la que decía: “Tal vez con esto puedas ayudar mejor a aquellos pobres diablos”.

Cuando le llegó la hora,el Señor le dijo: “Muy bien, siervo fiel y cumplidor. Me has servido por valor de diez talentos. Voy a recompensarte con mil millones de talentos. ¡Entra en el gozo de tu Señor!”.
El Gran Dictador. Charles Chaplin

El hermano mayor se sorprendió al oír que su hermano iba a recibir la misma recompensa que él. Pero le agradó sobremanera. Y dijo: “Señor, aun sabiendo esto, si tuviera que nacer de nuevo y volver a vivir, haría por ti exactamente lo mismo que he hecho”.

Cada uno tenemos nuestro propio e intransferible Plan de Alma, Plan de Vida. Este Plan ha sido ideado por nuestra Alma para perfeccionarnos en la materia, para que este reino material donde vivimos nos sirva de escuela. Por eso cada uno debe ejecutar el suyo personal, porque ésa es la forma en la que podrá aprender y ser feliz.

No hay Planes mejores y Planes peores. Todos, en ese sentido, son iguales, pero cada uno de nosotros tenemos algo distinto que aprender y dones distintos que poner al servicio de la Comunidad. Para eso hemos venido aquí. Para manifestar y vivir nuestra mejor versión.

viernes, 5 de mayo de 2017

Nunca un mar en calma hizo marinero experto

Si alguien nos preguntara a cualquiera de nosotros ¿cómo sería tu vida perfecta? Casi todos contestaríamos prácticamente lo mismo: tener una familia en la que sentirse amados y seguros, tener un buen trabajo que nos gustara y nos cubriera de sobra todas nuestras necesidades materiales, tener una buena casa, un buen coche, poder viajar; algunos también querrían una buena biblioteca para abandonarse al maravilloso placer de la lectura, o un buen atelier donde poder plasmar en un lienzo nuestra creatividad... En fin, una buena vida es sinónimo de tranquilidad absoluta, sin ningún sobresalto, un “dolce far niente” que diría un italiano. Pero si esa fuera nuestra vida, resulta que nos iríamos de este mundo exactamente igual que vinimos a él, no habríamos aprendido nada, no habríamos evolucionado nada, no habríamos experimentado la verdad, el por qué estamos aquí.

Venimos a este mundo a aprender, a evolucionar. Nuestra alma trae un Plan de Alma para desarrollar aquí, para irnos perfeccionando en la materia y para que eso suceda es imprescindible tener crisis, enfermedades, pasarlo mal. Porque si no sentimos lo que es el sufrimiento no tenemos la necesidad de cambiar y lo único constante en esta vida es el constante cambio.

Intocable, de Olivier Nakache  y Eric Toledano.
Si nos bloqueamos en alguna de las tareas que traemos a esta vida y nos perdemos en el laberinto del ego y la materia, entonces no podemos evolucionar, no podemos seguir creciendo y si esa situación se alarga en el tiempo es cuando generamos lo que llamamos karma. El karma no es ningún castigo. El karma es la sombra que hemos generado por nuestra inconsciencia en algún tema y tenemos que resolverlo sí o sí. Por eso, cuando pensemos en el karma o nos hablen de él, no creamos que hemos sido “malos” y nos merecemos el castigo. No, ¡qué va!, simplemente no hemos sido capaces de armonizar nuestra energía espiritual con nuestra energía material y por lo tanto, no hemos avanzado, no hemos mejorado. Por eso, a veces, son necesarios los problemas, para hacernos salir de nuestra zona de confort y hacernos brillar como sólo nosotros sabemos.

Cuando tengamos una enfermedad, una crisis de identidad, un problema económico, cuando sintamos el dolor por la partida de un ser querido, en lugar de preguntarnos ¿por qué a mí?, preguntémonos ¿qué tengo que aprender?

jueves, 27 de abril de 2017

El miedo es la puerta hacia la oscuridad

Nuestro miedo más profundo no es no ser capaces.
Nuestro miedo más profundo es que somos enormemente poderosos.
Es nuestra luz, no nuestra oscuridad lo que más nos asusta.
Nos preguntamos, ¿quién soy yo para ser brillante, atractivo, talentoso, fabuloso?
De hecho, ¿qué NO eres para no serlo? Eres un niño de Dios.
El disminuirse no le sirve al mundo.
No hay nada de sabiduría en encogerse para que otros no se sientan inseguros cerca de uno.
Estamos predestinados a brillar, como los niños lo hacen.
Nacimos para manifestar la gloria de Dios que está dentro de nosotros.
No está sólo en algunos de nosotros, está en cada uno.
Y cuando dejamos que nuestra luz brille, inconscientemente permitimos que otros hagan lo mismo.
Al liberarnos de nuestros propios miedos, nuestra presencia automáticamente libera a otros.
Marianne Williamson.

Sí, ante retos nuevos nos encogemos, nos da miedo enfrentarnos a ellos. Eso es consecuencia del ego, de nuestra soberbia. Soberbia contra Dios, nuestro Creador, nuestro Padre, porque no queremos reconocer los dones que nos ha dado, preferimos mostrar la versión que nosotros nos hemos fabricado de nosotros mismos, más pequeña, pusilánime y oscura.

En el fondo pensamos que nuestra versión es mucho mejor que la que Él ha diseñado para nosotros, eso es una muestra de Soberbia.

Pero nuestra verdadera naturaleza es de Luz, de Amor y de Libertad. Hemos de tener la valentía de manifestar el mejor concepto de nosotros mismos, que es el que Dios ha ideado y nuestra Alma ha asumido. No podemos, ni debemos, aspirar a menos que el mayor potencial que somos capaces de albergar, que es Todo, porque Dios está en nosotros y somos parte de Él.

Seamos faros en la oscuridad que a veces nos circunda, así enseñaremos a otros a brillar y entre todos conseguiremos vencer el miedo y la sombra para crear un nuevo y acogedor mundo.

jueves, 20 de abril de 2017

¿Dónde está Dios?

Como maestra de reiki he investigado sobre temas de salud y de enfermedad, o más concretamente sobre el equilibrio y desequilibrio que en ocasiones tenemos las personas. He leído infinidad de artículos, libros sobre el asunto y hace poco llegó a mis manos un trabajo sobre el sistema inmunitario y sobre el funcionamiento del cuerpo ante la enfermedad, que me resultó muy interesante.
Células NK

Las células del sistema inmunitario son los leucocitos, que se encargan de defender al cuerpo frente a agentes patógenos, virus, bacterias y células cancerosas. Dentro de los leucocitos hay distintas clases de células. Están, por ejemplo, los linfocitos B que construyen anticuerpos que se adhieren a un determinado antígeno y lo señalan para que después vengan las células NK y lo destruyan. Las células NK (Natural Killer o células asesinas) tienen la función de destruir las células infectadas o células que puedan ser cancerígenas. Las NK destruyen las células que previamente han sido marcadas por los linfocitos B, y también destruyen células tumorales o infectadas por virus programando su suicidio (apoptosis). Las células asesinas pueden diferenciar las células “malas” de las normales. El problema viene cuando por diversas causas nuestro sistema inmunitario no está funcionando bien (hay desequilibrio), entonces viene la enfermedad y necesitamos tratamientos médicos.

Mientras leía todo esto me iba dando cuenta de que el cuerpo (humano o animal) es una máquina perfecta. Qué perfección existe en la naturaleza, en la vida. Todo está en perfecto equilibrio (bueno hasta que llega el ser humano y lo desequilibra), todo responde a un orden, a unas leyes,... a una Inteligencia Superior sin la menor duda.

Ahí está Dios, en todo lo que tus ojos pueden ver, en todo lo que tus oídos pueden oír, en todo lo que tu cuerpo puede sentir. Me resulta imposible mirar el mundo y no ver a Dios, no reconocerle en cada ser que habita esta tierra, en cada árbol, en cada flor, en cada arroyo, en cada sabor, en cada olor, en cada mirada, en cada sonrisa y, también, en cada lágrima. En todo, porque todo emana armonía y equilibrio. Dios está en todo y todo es Dios.

Y, por supuesto, Dios está en nosotros, en nuestro corazón. Estamos aquí para autorreconocernos a través de la materia como lo que somos, Sus Hijos. Venimos a esta Tierra para tomar conciencia de nuestra verdadera naturaleza y para aprender, porque el mundo de la materia es nuestra escuela.

El Creador está presente en su Creación y la Creación es parte de su Creador.

jueves, 13 de abril de 2017

Nuestro “viaje inesperado”

Esta tarde estaba con mi hijo pequeño viendo la película de “El Hobbit. Un viaje inesperado”. La apacible vida de Bilbo Bolsón, tan organizada y previsible como la de todo Hobbit que se precie, se ve de pronto invadida por una horda de enanos capitaneada por Thorin Escudo de Roble que ponen, literalmente, su vida y su casa patas arriba. Le
El Hobbit. Un viaje inesperado.
proponen participar en una aventura épica y peligrosa, a lo que en un principio Bilbo se niega, pues no se siente capacitado para ello. Pero el gusanillo de la curiosidad ya le ha picado y no puede resistirse, y ahí comienza “su viaje inesperado”.

Es una buena metáfora de la vida de cualquiera de nosotros. Sí, todos vivimos en nuestra organizada y previsible zona de confort, todo está controlado, todo es seguro, no hay por lo que preocuparse. Pero de repente aparece nuestra particular “horda de enanos”, que puede ser una enfermedad, quedarte en paro, el final de una relación, la muerte de un ser querido..., cualquier circunstancia que de forma repentina y, a veces, brutal, cambia nuestra vida de arriba a abajo y nos lanza sin la menor contemplación a la inseguridad de lo desconocido, de la incertidumbre de no saber si habrá un mañana (cómo si alguna vez lo hubiéramos sabido). Entonces no te queda más remedio que tirar hacia delante, porque detrás ya no hay nada. Ése es nuestro “viaje inesperado”, nuestro camino iniciático.

El loco. Tarot de Marsella.
El camino iniciático siempre es duro, porque nos enfrenta con nosotros mismos, con nuestra luz y nuestra sombra, con nuestra grandeza y nuestras miserias, pero es el único camino que nos lleva a la verdad de lo que somos.

Todos comenzamos ese camino en algún momento en nuestra vida, pero también es cierto que no todos lo acabamos como deberíamos. La tarea principal del camino iniciático es ser capaces de equilibrar nuestra parte material (Ego) con nuestra parte espiritual (Alma/Espíritu) para así poder realizar la misión que tenemos encomendada en esta vida. Sin duda, una tarea difícil porque el Ego tiene muchas triquiñuelas para conseguir que nos perdamos entre sus ilusiones y así tomar él (el Ego) el mando de nuestra vida y hacerse fuerte en ella.

Pero si somos capaces de mirarnos a nosotros mismos, frente a frente, sin miedo a ver nuestra sombra e integrarla en nuestra vida para que sea ella quien nos enseñe cómo no se debe ser. Si podemos reconocernos como lo que realmente somos, hijos de Dios, hechos a su imagen y semejanza (nuestra alma está hecha a imagen y semejanza de Él), si nos amamos y aceptamos tal cual somos, si confiamos plenamente en Dios, entonces ese camino de iniciación desembocará en el Maestro que todos llevamos dentro y ya nada será igual. Todo tendrá sentido porque seremos conscientes de nuestro verdadero Ser y así lo reflejaremos en nuestra vida. Podremos traer el Cielo a la Tierra.