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jueves, 17 de mayo de 2018

Sólo tú...


“Sólo tú puedes decidir qué hacer con el tiempo que se te ha dado” (Gandalf, La Comunidad del Anillo. El Señor de los Anillos, J.R.R.Tolkien).

Soy una enferma de cáncer, pero eso no quiere decir que se me vaya a adelantar la hora de morir. Me iré cuando mi tiempo se haya cumplido, igual que todos, porque el hecho de tener esta enfermedad (u otra cualquiera) no significa que la vida se acorte, para mí simplemente ha significado tomar conciencia del tiempo que me queda para volver a Casa, a la Casa Común de la que todos hemos salido y a la que todos volveremos.

Y ¿qué significa tomar conciencia del tiempo que me queda en esta tierra? Pues saber que el número de días de los que se compone nuestra vida terrestre es finito, están contados y por eso hay que aprovecharlos, exprimirlos al máximo: amar, besar, abrazar, sonreír, reír, llorar, bailar, cantar, perdonar... pero, sobre todo, intentar saldar nuestras cuentas, marcharnos con las menos cuentas pendientes posibles.

Hay que perdonar y perdonarse, y esto último sí que es difícil, pues para perdonarse es necesario ser conscientes de que en alguna cosa hemos fallado, de que hemos hecho cosas mal, que hemos hecho daño a alguien y todo esto a veces se hace de una forma inconsciente, pues es parte de nuestra sombra y nuestra sombra que no la reconocemos como sombra, como nuestra parte oscura, y por eso nos tiene secuestrados, inmovilizados frente a la vida. Saludemos a nuestra sombra, integrémosla y superémosla, ¿cómo? Reconociéndola y perdonándola.

No hay buenos y malos, porque en nosotros viven las dos realidades, nuestra naturaleza tiene una parte buena y otra mala, todo depende de por que lado te decantes; depende de que entendamos que aquí hemos venido a aprender, que la vida es una escuela, no un “valle de lágrimas” o un oasis de felicidad completa, o tal vez la vida sea las dos cosas en función de nuestra óptica y de lo que queramos aprender, porque una cosa es lo que la vida nos quiere enseñar y otra muy distinta lo que nosotros queramos aprender.

Quitémonos las caretas que nos hemos ido poniendo a lo largo de nuestra vida y dejemos que el viento de la verdad y el amor limpie nuestro rostro y abra nuestro espíritu. ¡Vivamos!


lunes, 1 de enero de 2018

Dios diría...

Vidrieras, Catedral de León (España)
"Si Dios existiera te diría:

Deja de rezar y golpearte el pecho, mejor sal de tu mundo y disfruta la vida.

Goza la vida, diviértete, canta, disfruta todo lo que he hecho para ti.

¡Ya no quiero que visites templos fríos y oscuros que tú mismo construiste y que dices son mi hogar!

Mi hogar no está en un templo sino en las montañas, bosques, ríos, lagos y playas, ahí radica mi verdadero hogar donde expreso el amor que te tengo.

Ya no me culpes a mí por tu patética vida, nunca te he juzgado o he dicho que eres un pecador, tampoco te he señalado por tu sexualidad.


No te dejes engañar y disfruta el sexo que es un regalo para que expreses tu amor y la alegría que sientes. No me culpes por lo que los demás te han hecho creer.

Ya no leas esos falsos escritos que hablan sobre mí, si no puedes leerme en un hermoso paisaje, una mirada tierna o un lindo amanecer, no me encontrarás en ningún lugar.

Por favor ya no me pidas nada y déjame hacer mi trabajo.

No tengas miedo, no te voy a juzgar, ni te criticaré por lo que hagas, tampoco te he de castigar, soy alguien que sólo da amor.

Ya no me pidas perdón, no hay nada de qué perdonarte, yo te hice tal y como eres, alguien lleno de amor, de pasiones, de limitaciones, de placeres, de necesidades, incoherencias, de sentimientos y de libre albedrío, entonces ¿Cómo puedo culparte de algo si yo te hice así? ¿Qué clase de Dios puede hacer eso y sentenciar a sus hijos a las llamas cuando han de portarse mal?

Aquellos mandamientos que supuestamente yo cree solamente son artimañas para manipularte y hacerte sentir culpa por todos tus actos, así que olvida todas esas leyes, sólo pretenden mantenerte controlado.

Solamente te pido que respetes a tus semejantes, no hagas lo que no desees para ti, que pongas mucha atención en tu vida, que las alertas sean tu guía.

Hijo mío, la vida no es una difícil prueba para el acceso al paraíso, la vida es lo único que hay y lo que necesitas, aquí y ahora.

Eres libre de hacer lo que quieras, no hay castigos ni premios, no existen virtudes ni pecados y no te preocupes, nadie lleva un registro ni un marcador de todo lo que hagas.

Eres libre de hacer de tu vida lo que quieras, un paraíso o un infierno.

Nadie tiene el poder para decir que hay después de la muerte pero si de algo te sirve, vive tu vida como si en verdad no existiera nada, como si fuera tu última oportunidad para amar y disfrutar, para sentir y existir.

Si no existe nada después de la muerte al menos habrás disfrutado de esta oportunidad que te di, pero si en realidad existe algo no te preocupes, no te preguntaré si te has portado mal o bien, ni siquiera lo que hiciste cuando estuviste vivo.

Ya no quiero que creas en mí porque creer es suponer, sólo quiero que me sientas dentro de ti, quiero que me sientas en cada beso a tu esposa, en cada abrazo a tu hija, en cada caricia a tu perro.

No soy alguien ególatra como tú me crees, así que deja de alabarme.

No me gustan las alabanzas ni que me agradezcan por todo, si en verdad me quieres demostrar tu fe, cuídate tú mismo, tu salud, tus relaciones, demuéstrame lo alegre que eres, esa es la única forma de alabarme.

Ya no te compliques las cosas y no repitas como perico todo lo que te han enseñado de mí.

Este mundo está lleno de maravillas, así que disfrútalas que es lo único seguro que tienes.

No necesitas milagros ni explicaciones sobre mi existencia.

Así que no me busques ahí afuera que no me encontrarás, me encuentro latiendo dentro de ti, recuérdalo”.

Texto de Anand Dilvar, en su obra "Conversaciones con mi guía" 

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Infierno o bendición

Siempre nos han dicho que el infierno era un lugar de castigo donde van las almas de los “malos” para expiar sus culpas. Pero no, realmente el infierno nos lo creamos nosotros solitos en nuestra vida cotidiana con nuestras decisiones.
Botticelli, Inferno - Divina Comedia, Dante.

A lo largo de nuestra existencia tenemos experiencias que vivir, unas positivas y otras negativas. De las positivas no tenemos ninguna duda de quien es el responsable, nosotros; en cambio, las negativas siempre se las achacamos a otro: a mi padre, a mi madre, a un amigo, a un enemigo, al azar, al maligno o a Dios, pero en ningún caso a nosotros mismos. Y, por supuesto, no sacamos ninguna enseñanza de esas experiencias. Las buenas o positivas nos sirven para agrandar más nuestro ego regocijándonos en lo maravillosos que somos y las malas o negativas, para sentirnos víctimas de no se sabe muy bien quien. Ahí es donde comienza nuestro verdadero y particular infierno.

Gustav Doré - Dante y Beatrice, Divina Comedia.
Si ante una enfermedad, un problema económico grave, o cualquier hecho negativo que nos suceda, nos hacemos las preguntas correctas (¿Para qué? ¿Qué tengo que aprender de todo esto? ¿Qué he sembrado en el pasado para recoger esta cosecha?) y, sobre todo, nos damos las respuestas verdaderas aunque nos duela, es cuando empezamos a tomar conciencia, a tomar las riendas de nuestra vida, porque dejaremos de ser las víctimas de un destino inexorable, para comenzar a ser responsables y dueños de ese destino que sólo nosotros debemos escribir.

A partir de ese momento, ese infierno que se abría ante nuestros ojos se convierte en una bendición (bendición significa, según la Cábala, un flujo continuo de la Luz del Creador hacia nosotros); sí, porque entendemos que esa negatividad que está ahora a nuestro alrededor en realidad es la escuela que nos va a enseñar todo lo que necesitamos saber para transformarnos, para subir nuestro nivel de conciencia y para mostrar la mejor versión de nosotros mismos en esta vida.


Lo importante no es lo que nos pase, sino cómo vivimos eso que nos pasa. La Luz siempre está ahí, sólo tenemos que abrir la puerta cuando llame y dejarla pasar.

domingo, 24 de septiembre de 2017

La búsqueda del Grial

“La búsqueda del Grial es la búsqueda de lo que hay de divino en nosotros” (Indiana Jones y la última cruzada).
La Última Cena. Leonardo da Vinci.

Sí, todos hemos oído hablar del Santo Grial, la copa que, según la leyenda artúrica, utilizó Cristo en la última cena para instituir la Eucaristía y en la que después José de Arimatea recogió la sangre que salía del costado del crucificado.

Otra teoría más moderna dice que el grial era María Magdalena que, según algunos investigadores, era la esposa de Jesús y estaba embarazada cuando le crucificaron; por lo tanto, ella llevaba en su seno la sangre del salvador.

Según la Cábala, nosotros somos una “vasija” que es llenada continuamente por la Luz del Creador.

Basándonos en todo lo anterior, creo que el Santo Grial somos todos y cada uno de nosotros. Nosotros somos la Copa o Vasija donde el Padre deposita toda su Luz, todo su Amor. Pero no siempre sentimos que eso es así. Nos sentimos solos, decepcionados, sin esperanza, sin ánimo, nada tiene sentido en nuestra vida, ¿por qué, si Dios nos está dando su esencia? Porque no nos vaciamos, porque estamos tan “llenos” que no cabe más y, como ya sabemos, cuando la energía no fluye, se deteriora, se pudre.
Salto de Fe. Indiana Jones y la última cruzada.

Sólo somos llenados para podernos vaciar y volver a llenarnos. La esencia del Creador es dar, la de su criatura es recibir, pero como nosotros somos parte del Todo, somos parte de Dios, también nuestra esencia es dar, es compartir. Esa esencia se resume en la frase esenia: “Servir/Enseñar/Sanar”. Únicamente cuando nos vaciamos en favor de los demás, de la vida, de la Creación, siendo co-creadores junto al Padre, es cuando nos podemos llenar de más Gracia, de más Luz y de más Amor.

No busquemos fuera lo que sólo existe en nuestro Yo verdadero, en nuestra Alma. La esencia de Dios está en nosotros, mostrémosla al mundo.


lunes, 18 de septiembre de 2017

Vencer la oscuridad

“En ella estaba la vida,
y la vida era la luz de los hombres,
y la luz brilla en las tinieblas,
y las tinieblas no la vencieron”. (Jn. 1, 4-5)

Ave María. Fantasía. Disney.

Realmente, ¿existe la oscuridad?. No, la oscuridad no existe per se; la oscuridad es simplemente la ausencia de luz. Imaginaos que estáis acampados en un bosque y os despertáis en medio de la noche, a vuestro alrededor reina la más absoluta oscuridad, entonces encendéis una pequeña linterna, con esa pequeña iluminaria ya habéis roto las tinieblas nocturnas; en cambio, por muy extenso que sea el espacio donde impera esa negrura o por intensa que ésta sea, jamás podrá “romper” la luminosidad que habéis creado.

Lo mismo sucede con la maldad, con el odio y con todas las manifestaciones negativas del ser humano, que no existen per se, sino que se manifiestan ante la ausencia de la luz y del amor cuando no tenemos a Dios en nuestras vidas, en nuestra realidad.

Si queremos acabar con el oscurantismo, con el odio, con el dolor y el sufrimiento, sólo tenemos que encender la Luz que vive en nuestra alma y compartirla con quienes están a nuestro alrededor. Cuanto más la compartamos, más potente será, más lucirá, hasta que no quede lugar alguno donde pueda refugiarse la maldad, que, como ya he dicho, no es más que la ausencia de Dios en el corazón del hombre. Seamos luminarias vivientes para vencer el mal a ráfagas de luz.


jueves, 17 de agosto de 2017

Todos los caminos llevan a Dios

Todos venimos a este mundo como seres únicos y especiales, con características, dones y capacidades únicas y especiales. Nunca ha habido, hay o habrá alguien como tú; ni tú eres como nadie que haya existido, exista o existirá. Por lo tanto, hay tantos caminos hacia Dios, como seres vivientes habitan el universo.

En todas las religiones, ideologías y filosofías ha habido, hay y habrá hombres y mujeres santos, sabios y eruditos, los cuales nos pueden inspirar y servir de ejemplo en nuestras vidas, pero en ningún caso tenemos que imitarles y caminar por su camino, porque ese camino (que no es el nuestro) nos llevaría al error, pues no lo haríamos desde nuestro verdadero ser, desde nuestro corazón, desde nuestra exclusiva e irrepetible manera de hacer.

Esa singularidad que Dios nos ha otorgado al crearnos es la que debemos poner en marcha al recorrer nuestro camino hacia Él, porque ésa es la única manera de reconocernos como lo que realmente somos, sus hijos y parte de Él mismo, pues es nuestro Creador y nosotros, su creación. No hay caminos mejores y caminos peores, hay multiplicidad de caminos (todos verdaderos si se hacen desde el corazón) para llegar al Padre, porque es inconmensurable, infinito e incognoscible; por lo tanto, no es posible que haya un único camino hacia Él, porque Él es Todo.

¿Cómo encontrar nuestro camino? Encontrando nuestra verdadera vocación. ¿Cómo encontrar nuestra verdadera vocación? Haciendo un trabajo de introspección, de búsqueda interna, reconociendo nuestra luz y nuestra sombra (e integrando ésta última en nuestra vida), sabiendo qué es lo que hacemos de forma natural, sin grandes esfuerzos, y nos hace felices a nosotros, a la vez que hace felices y ayuda a todos los seres vivos, y mejora el mundo.

martes, 11 de julio de 2017

Conciencia y Línea del Tiempo

Nuestra línea del tiempo, o lo que es lo mismo el “espacio” donde transcurre nuestra vida, es una posibilidad entre otras muchas posibilidades simultáneas. No existe una sola y única realidad para cada uno de nosotros, sino diversas, muchas, todo depende de nuestras decisiones, y nuestras decisiones dependen de nuestra evolución, y nuestra evolución depende de que seamos capaces de elevar nuestra conciencia.

Podríamos decir que la conciencia es el nivel de percepción de la realidad que experimentamos. Dependiendo del grado de elevación de nuestra conciencia la realidad que vivimos es más o menos densa, o más o menos sutil. La conciencia, como todo, se puede transformar, se puede hacer vibrar a una frecuencia cada vez más elevada. Esta elevación de la conciencia se puede conseguir a través de la oración, de la meditación, de distintas técnicas espirituales, pero sobre todo y principalmente se consigue cuando tomamos responsabilidad.

¿Qué es tomar responsabilidad? Es hacernos responsables de quienes somos y de nuestras acciones/decisiones en la vida. Somos responsables cuando dejamos a un lado el victimismo y dejamos de creer que la culpa de lo malo que nos sucede en la vida siempre la tiene alguien o algo ajeno a nosotros mismos. Solamente cuando seamos capaces de reconocernos como artífices de lo bueno y lo malo que nos pase, será cuando comencemos a ser responsables y tomaremos las riendas de nuestra vida. Entonces empezaremos a ser conscientes de la Realidad (sí, con mayúsculas) y poco a poco nuestra conciencia se irá elevando, de esta manera cada vez que tomemos una decisión o ejecutemos una acción, seremos conscientes de lo que estamos haciendo. Este ser conscientes no quiere decir que no nos vayamos a equivocar (por supuesto que cometeremos errores), pero serán errores que nos servirán para aprender y evolucionar, porque los únicos responsables de ellos seremos nosotros.

Pues cuando esto suceda, cuando nuestra conciencia vaya elevándose, nuestra línea del tiempo irá cambiando también y, por lo tanto, lo hará nuestra realidad. Nosotros sólo podemos existir y desarrollarnos en una línea del tiempo cuya vibración esté acorde con la nuestra. Un ejemplo muy claro de todo esto es la cantidad de personas que llegan y se van de nuestra vida. A veces tenemos parejas o amigos con los que compartimos momentos importantes de nuestra historia y de pronto desaparecen, ya no están. ¿Por qué? Sencillamente, porque hemos evolucionado de manera distinta, nuestras conciencias están en niveles diferentes de vibración y, por tanto, al no tener la misma línea del tiempo, esa persona ya no está en mi realidad ni yo en la suya.

Si no nos gusta la realidad en la que nos movemos y queremos cambiar nuestra vida, la solución es evidente, elevemos nuestra conciencia, responsabilicémonos de nuestras decisiones y seamos co-creadores activos.

domingo, 2 de julio de 2017

La Certeza Interna

“Si tuvierais fe como un grano de mostaza, diríais a ese monte: muévete de aquí para allá, y se movería, y nada os sería imposible” (Mt. 20, 17)

Esto es lo que nos dice Mateo en su evangelio sobre la fe; fe o como me gusta llamarla a mí la certeza interna, la certeza absoluta.
El Loco. Tarot Rider-Waite

Pero ¿qué es la fe?. Primero veamos qué NO es. No es creer ciegamente en dogmas, creencias o religiones, porque eso acabaría siendo fanatismo. Por ejemplo, durante la Edad Media se quemaban a supuestas “brujas” (que en la mayoría de los casos no eran otra cosa que librepensadoras) porque no creían y no seguían los dogmas de la religión imperante en Occidente, la católica. Aunque la verdad es que no hay que viajar tan lejos en la Historia para ver la intolerancia en las relaciones humanas, otro ejemplo lo tenemos durante la Revolución Francesa, donde cayeron las cabezas de gran cantidad de religiosos, por mantener sus creencias. Y sin ir más lejos, hoy en día lo tenemos en los terroristas suicidas de la Yihad, a los que han convencido que si mueren matando infieles (o sea, a todos los demás que no pensamos ni creemos en lo que ellos creen) irán directos al paraíso donde les están esperando las huríes. Con todo esto, lo que podemos ver es que hemos tergiversado la máxima: “el hombre fue hecho a imagen y semejanza de Dios” por “hemos hecho a Dios a imagen y semejanza del hombre”.

Además los poderosos de este mundo se han aprovechado de las religiones para imponer su poder intolerante y dictatorial a las masas, haciéndonos creer que si no seguimos sus normas y dogmas jamás nos salvaremos, porque, según ellos, sólo hay un camino para llegar a Dios y conseguir su Gracia. Eso NO es fe, es simplemente fanatismo, intolerancia, ignorancia absoluta y el ejercicio del poder de manera dictatorial.

Tampoco es Fe cuando en la vida nos va mal y suponemos que por creer y rezar todo se va a solucionar y si no es así, ya no me sirve ese dios en el que confiaba. No, la fe se demuestra cuando eres capaz de aceptar lo que viene a tu vida (bueno o malo) entendiendo que es un aprendizaje para que evoluciones y te perfecciones, y seas capaz de agradecer a Dios sus enseñanzas, aunque el resultado no sea todo lo bueno que tú quisieras.
Indiana Jones y la última cruzada

La Fe, o certeza interior, es la fuerza que nos hace ser nosotros mismos, que nos lleva hasta nuestro verdadero Ser Superior, que nos hace SER con mayúsculas porque nos conecta con la Unidad, que es Dios. La Fe te descubre que eres Uno con el Creador y con toda la Humanidad, te hace ver que hay muchos caminos para llegar a Dios y que todos son correctos cuando se basan en la libertad, en la tolerancia, en la aceptación del otro tal cual es y de ti mismo tal cual eres. La Fe te hace reconocer tu verdadera esencia, tu verdadero Yo, sin máscaras, sin componendas, sin disfraces, a cara descubierta y sobre todo te hace perder el miedo, porque el miedo no es más que la separación entre el hombre y su Creador.

La Fe es esa certeza absoluta de que todos somos hijos de Dios, que todos somos parte de Él y Él es nuestra esencia más auténtica. Da igual la religión que profesemos o que no profesemos ninguna religión, la Esencia está en nosotros, el Poder de Dios está en nosotros y la Fe, la Certeza absoluta, es lo que nos lo muestra, y cuando sintamos que nos falta esa certeza interior, sólo debemos pedirla con humildad y nuestro Padre nos la dará. La Fe es confianza absoluta.

lunes, 26 de junio de 2017

Causa y efecto, la Rueda del Karma

“Toda causa tiene su efecto, todo efecto tiene su causa; todo sucede de acuerdo con la ley; la suerte no es más que el nombre que se le da a una ley no conocida; hay muchos planos de casualidad, pero nada escapa a la Ley”
El Kybalión.
Piratas del Caribe. Disney

Este sexto principio de las Leyes Universales, el de causa y efecto, es uno de los más conocidos y creo que de los peor entendidos. Es fácil entenderlo desde un punto de vista mental, pero otra cosa muy diferente es saberlo aplicar a nuestra vida. Todo lo que nos sucede (el efecto) tiene un origen (la causa), lo que quiere decir que la vida y el mundo no son caóticos.

Debemos de entender que cualquier cosa que nos suceda en nuestra vida la hemos generado nosotros mismos. Esto es fácil de entender cuando se trata de situaciones o experiencias positivas. Cuando aprobamos el examen para obtener el carnet de conducir, por ejemplo, no dudamos que somos nosotros los que con nuestro esfuerzo y dedicación lo hemos conseguido, no nos planteamos que haya sido la suerte, el profesor que hemos tenido o que el examinador tenía un buen día, le hemos caído bien y nos lo ha regalado. En cambio, cuando la situación que vivimos es negativa, sigamos con el mismo ejemplo, no hemos aprobado el examen del carnet de conducir, no nos planteamos que el problema ha sido que no hemos estudiado lo suficiente o que no hemos dado todas las clases prácticas que necesitábamos, sino que al examinador no le he caído bien o tenía un mal día y lo ha pagado conmigo, el profesor no me ha enseñado bien, etc., en este caso nunca pensamos que los responsables somos nosotros y sólo nosotros.

Lo que SÍ hemos de tener claro es que somos responsables de nuestra vida y de lo que nos pase en ella, pero NO somos culpables. Todo lo malo que nos suceda no es un castigo porque seamos culpables de “algo” (aunque no sepamos muy bien de qué). Lo “malo” es simplemente el efecto que ha sido generado por una causa, esa causa puede ser una decisión errónea, una actitud no acertada, unas palabras dichas de la peor forma o en el peor momento. Lo que hay que tener en cuenta es que esta causa puede haber sucedido hace dos días o hace dos vidas; es decir, un efecto que estamos sufriendo ahora puede tener su origen (causa) en una vida pasada, no necesariamente en esta existencia actual. Esto se debe a que el tiempo es algo ilusorio, lo único que importa es si tenemos cuentas pendientes y tenemos que realizar esos pagos (efectos negativos) o si, por el contrario, nuestras cuentas nos están dando intereses (efectos positivos). A la deuda que tenemos con nuestro destino la llamamos karma y a la recompensa que recibimos por nuestros buenos actos la llamamos dharma.
Shrek. Gato con botas.DreamWorks


La rueda del karma puede ser eterna. Por ejemplo, si en esta vida estás siendo víctima de alguien, puede que en la próxima tú te tomes venganza con esa persona por lo que te hizo en esta existencia, con lo que la rueda del karma seguirá girando sin detenerse nunca. ¿Qué hacer? ¿Cómo podemos parar esa rueda? Sólo hay una forma de frenarla y poder evolucionar y perfeccionarnos: Perdonar. El Perdón es lo único que disuelve el karma. El verdadero perdón no es fácil de otorgar, porque perdonar también significa olvidar el mal que te han infligido y eso es complicado. Hay que entender que aquí estamos para aprender y perfeccionarnos. El verdadero perdón nos dará la paz que nuestro espíritu necesita. Para perdonar de corazón nada como pedirlo a nuestro Padre, Dios. Cuando hagamos nuestra meditación o nuestras oraciones permanezcamos unos minutos en silencio pidiéndole, desde la más profunda humildad, que nos enseñe a perdonar. Tened la completa seguridad que así lo hará y lo sabréis porque su respuesta llenará vuestra alma, vuestro ser interior de luz, paz y armonía.

lunes, 12 de junio de 2017

¿Quién soy yo?

Ésta es una pregunta que parece sencilla, pero de difícil respuesta. Si alguien me pregunta ¿quién soy yo? La primera respuesta sería: Clara Rodríguez, pero la verdad es que no me ha preguntado mi nombre. Si vuelve a preguntarme ¿quién soy yo? Puedo contestar: Maestra de Reiki, estudiante de Cábala, pero la verdad es que no me ha preguntado cuál es mi profesión.
Nebulosa Hélice - El Ojo de Dios

Podría emplear muchos adjetivos calificativos para definir mi personalidad, mi forma de ser, mi apariencia física, mis gustos, etc., pero nada de eso contestaría a la pregunta ¿quién soy yo? Porque si yo ahora mismo me mirase en un espejo y definiera la imagen que veo reflejada diría que mido 1.59 cm., peso 65 kg., tengo el cabello castaño claro con unos cuantos manojos de canas, alguna que otra arruga... pero la verdad es que así soy ahora, cuando tenía 10 años y me miraba en el espejo, la imagen que veía no tenía nada que ver con la actual, como es lógico.

Mi verdadero yo no depende del exterior, no depende de los objetos o de la gente que me rodean, no depende de mi riqueza o de mi pobreza, no depende de mis sentimientos o de mis emociones, ni tan siquiera depende de mis pensamientos, porque cuando estoy haciendo meditación mis pensamientos, mis sentimientos, mis emociones y todo mi mundo material desaparecen, pero yo sigo siendo yo, porque mi verdadero Yo, mi verdadero Ser está en mi interior.

Yo Soy Hija de Dios y mi alma, que está hecha a su imagen y semejanza, es mi verdadero Ser; por tanto, es una pequeña parte de su Espíritu, del Espíritu Creador, Inconmensurable, Bello, Armonioso, Infinito y Amoroso que Él Es, por eso Yo Soy.

jueves, 8 de junio de 2017

El Juego de la Vida

“Todo fluye y refluye; todo tiene sus periodos de avance y retroceso, todo asciende y desciende; todo se mueve como un péndulo; la medida de su movimiento hacia la derecha, es la misma que la de su movimiento hacia la izquierda; el ritmo es la compensación”.
                                                                                                                          El Kybalión.

Péndulo de Foucault. Museo de las Ciencias
Valencia. España.
Todo en el Universo y en la vida tiene un movimiento de avance y retroceso, similar a las olas en el mar. Y este movimiento, este ritmo al igual que se da en el mundo material, se da en el mundo mental y emocional, por lo tanto, nuestros pensamientos, nuestro humor, nuestro carácter también responden a este ritmo.

Aunque el problema no radica tanto en dónde esté situado el péndulo que marca nuestros ritmos, como en la actitud con la que enfrentamos la realidad que estamos viviendo en ese momento. ¿Por qué? Porque no nos damos cuenta de que en esta vida nada es para siempre, todo es temporal. Si ahora tu ritmo es de tristeza, de soledad, de incomprensión has de saber que esa situación no es eterna (a no ser que tú decidas con tu actitud hacerla interminable) y que lo importante es enfocarse en la solución, no en el problema.

La Rueda de la Fortuna
Tarot de Marsella
Por el contrario, si tu péndulo está ahora en el periodo de “vacas gordas”, ¡por favor, no te vuelvas loco! Tampoco este periodo será eterno, no siempre vas a tener ese estupendo sueldo o ese increíble trabajo o tu vida familiar va a ser totalmente armoniosa. Sí, debes disfrutar ese buen momento, por supuesto, pero “guarda para cuando no haya”. Es decir, durante ese tiempo de bonanza procura tomar la mayor ventaja posible. Si, por ejemplo, estás en un momento económicamente muy bueno, procura ahorrar para poder afrontar las “vacas flacas”.

Seamos capaces de ver que nuestra felicidad nunca va a depender de cosas externas (dinero, trabajo, vida social). La felicidad sólo depende de nosotros mismos, de lo centrados que estemos con nuestro plan de alma, de que estemos siendo fieles a nuestro camino y de que seamos conscientes de nuestra relación con Dios, nuestro Padre, y el resto se nos dará por añadidura. Al fin y al cabo, la vida es un gran juego donde sólo podemos ganar, porque aquí hemos venido a aprender.

Para finalizar, me gustaría recordar un poema de Santa Teresa de Jesús que dice:

“Nada te turbe,
nada te espante,
todo se pasa,
Dios no se muda,
la paciencia
todo lo alcanza.
Quien a Dios tiene
nada le falta.
¡Sólo Dios basta!”

martes, 6 de junio de 2017

Los Nuevos Holocaustos

Todos sabemos lo que fue el Holocausto, todos tenemos en la retina esas crueles y tremendas imágenes de los judíos y opositores al régimen nacionalsocialista en los campos de concentración y exterminio nazi, cuyo lema “arbeit macht frei” (el trabajo os hace libres) es una amarga y cruel ironía de lo que allí pasaba, mientras que occidente y el resto del mundo miraba para otro lado porque no iba directamente con ellos, hasta que sí fue con ellos y se decidieron a actuar, aunque ya para miles de personas fuera tarde.
El niño del pijama a rayas. Mark Herman

Hoy en día nos preguntamos cómo pudo pasar toda esa barbarie, cómo fue posible que alguien como Hitler y su Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán pudiera llegar al poder y ser aclamado por su puebo. ¿Eran fanáticos, eran ignorantes, no se enteraban de lo que estaba pasando? Nos extrañamos de aquella situación. Pero esa situación está pasando ahora mismo y lo observamos con normalidad, con indiferencia.

Ahora mismo hay campos de concentración para homosexuales, o simplemente se les asesina por su tendencia sexual. Ahora mismo 1 de cada 3 mujeres a nivel mundial han sufrido violencia física o sexual. Ahora mismo en España las estadísticas arrojan un saldo de más de 60 mujeres asesinadas al año por el hecho de ser mujeres. Ahora mismo estudios internacionales revelan que la cuarta parte de todos los adultos manifiestan haber sufrido maltrato físico en la infancia (1 de cada 5 mujeres y 1 de cada 13 hombres). Ahora mismo se estima a nivel mundial en unos 168 millones los niños que son explotados laboralmente. Ahora mismo 795 millones de personas en el mundo no tienen suficientes alimentos para llevar una vida saludable, de los cuales 66 millones son niños en edad escolar (solamente en África hay 23 millones). Estos son algunos de los “holocaustos” que están sucediendo en el mundo en este momento.

Fundación Vicente Ferrer
Tal vez os preguntéis por qué en este blog que está dedicado a la espiritualidad hablo de estos temas. Simplemente porque ser espiritual no es vivir fuera de este mundo, porque estamos aquí para aprender, evolucionar y hacer de este mundo un mundo mejor, para traer el Cielo a la Tierra, pero para eso hay que ser conscientes de los problemas, mirarlos de frente y enfocarnos en la solución. No vale pensar que la solución sólo la tienen unos pocos (los poderosos), no, la solución la tenemos todos, todos juntos, cada uno en función de nuestras posibilidades, que son más de las que pensamos. Hemos hablado muchas veces de que tenemos que reconocernos como lo que somos Hijos de Dios, pues bien eso nos convierte en hermanos, todos de todos. El hecho de vivir en distintos países no quiere decir que el problema que sufre un niño en África, por ejemplo, no sea también nuestro problema, ¡claro que lo es! Somos la raza humana, somos TODOS hijos de Dios y TODOS juntos deberemos regresar a Casa, a nuestra casa común.

Para terminar esta reflexión me gustaría que leyésemos una vez más el famoso poema atribuido a Bertolt Brecht, pero cuyo verdadero autor es Martin Niemoller.

“Primero vinieron a buscar a los comunistas
y no dije nada porque yo no era comunista.
Luego vinieron por los judíos
y no dije nada porque yo no era judío.
Luego vinieron por los sindicalistas
y no dije nada porque yo no era sindicalista.
Luego vinieron por los católicos
y no dije nada porque yo era protestante.
Luego vinieron por mí
pero, para entonces, ya no quedaba nadie que dijera nada.”


viernes, 19 de mayo de 2017

¿Somos Merecedores?

Cuantas veces oramos pidiendo ayuda y no vemos que esa ayuda aparezca por ninguna parte. No hay respuesta. Es como si Dios estuviera sordo o estuviera cerrado por vacaciones. Nada, ni el más mínimo atisbo de comunicación. “Bien, será que no soy merecedor”, pensamos y seguimos con nuestra vida. Pasado un tiempo volvemos a necesitar apoyo, respuestas, pero sucede lo mismo, todo está en silencio, nos sentimos solos y desamparados, y nuestra respuesta a la misma situación es el mismo pensamiento: “Bien, será que no soy merecedor”. Y así una vez y otra.
Código Da Vinci, Dan Brown

¿Qué pasa entonces? ¿Es el Amor de Dios un amor condicionado a nuestro comportamiento? ¿No es Dios nuestro Padre? ¿No se supone que Él en su Omnipotencia lo puede todo y nos ama incondicionalmente? Entonces...

Entonces el problema somos nosotros que “no nos sentimos merecedores”. Con nuestra actitud de baja autoestima estamos cerrando la puerta a Dios, a nuestro Padre. Él llama a nuestra puerta de muchas maneras, pero como no nos sentimos dignos, no abrimos, nos da vergüenza que pueda ver nuestras miserias, nuestra sombra, porque no nos sentimos sus hijos, porque no somos auténticos, porque nos hemos creado un personaje para mostrarlo al mundo porque pensamos que nuestro verdadero ser no vale la pena. Sabemos que con Dios no valen máscaras, porque Él nos conoce a la perfección (¡por algo es nuestro Creador!), y cuando nos presentamos ante Él nos sentimos desnudos, nos sentimos indignos y no somos capaces de levantar la vista y desde la más profunda humildad pedir. Pedir autenticidad, verdad y certeza (a la certeza interna también la llamamos Fe) para nuestra vida, porque ése es el único camino hacia la felicidad.

Sepamos que ya somos merecedores, que siempre hemos sido merecedores, porque somos perfectos dentro de nuestra imperfección en la materia. Nuestro verdadero ser, nuestra alma, está hecha a imagen y semejanza del Padre, por lo tanto ¿de qué nos vamos a avergonzar?


martes, 16 de mayo de 2017

Todo es Mente

El TODO es Mente; el Universo es mental
El Kybalión.

El hombre del vitruvio, Leonardo Da Vinci
Éste es el Primer Principio de la Leyes Cósmicas, el Principio del Mentalismo. El Todo es la realidad que subyace en todas la manifestaciones que conocemos como universo, materia, energía... El Todo es El Espíritu, o si lo prefieres Dios, el cual es incognoscible e indefinible, pues si lo pudiéramos definir perdería su propia esencia. Lo que sí podemos decir es que Dios es Mente, la Gran Mente infinita, universal y viviente donde se creó todo lo que conocemos, todo lo que sentimos. Nosotros fuimos creados por esa Gran Mente y en ella nos desarrollamos, vivimos y somos.

El Ser Humano, que fue creado a la imagen y semejanza de Dios, también puede crear. Para realizar sus creaciones, el ser humano utiliza los materiales que tiene a su disposición, pero el primer paso para la creación es “verlo”en nuestra mente. Si está en la mente, acabará en nuestras manos.

Por lo tanto, todo es mental, el Universo es mental, luego entonces cada experiencia, cada acción, cada manifestación que vivimos en nuestra vida material depende de nuestros pensamientos. No importa tanto lo que nos suceda, sino cómo vivimos y experimentamos eso que nos sucede. Nuestra vida será mejor o peor dependiendo de la percepción que tengamos del mundo y esa percepción se puede “educar” si nos planteamos la vida como una escuela donde venimos a aprender de nuestros errores, no como una competición donde el objetivo es ganar.

El Código Da Vinci, Dan Brown
Todas las creencias que tengamos de nosotros mismos será lo que manifestemos a los demás. Créete una persona buena, con suerte, merecedora y a tu alrededor tendrás situaciones y personas que concuerden con esa creencia. Si por el contrario, crees que tu vida no vale la pena, que todo es una basura, eso y sólo eso será lo que encuentres en tu camino.

Lo que tenemos que aprender de este Principio es que deberíamos ser capaces de controlar nuestros pensamientos. ¿Cómo? Ante cualquier situación no dejemos a nuestra mente parlotear descontroladamente sobre el horror que estamos sintiendo, démonos cuenta de cual es la realidad que estamos viviendo en ese momento, puede que no nos guste, pero cualquier cosa siempre tiene dos polos, positivo y negativo. Veamos ese polo positivo para comprender cuál es la enseñanza que esa vivencia nos trae y aprender. No hay que sentirlo como una derrota, sino como un aprendizaje para mejorarnos y mejorar la vida.

martes, 9 de mayo de 2017

Oración... ¿eso qué es?

Todos sabemos rezar. Es algo sencillo. Lo hacemos desde la más tierna infancia. Lo aprendemos como se aprende todo, por imitación. La mayoría hemos visto a nuestra madre o a nuestra abuela con un rosario en las manos diciendo entre dientes una letanía apenas audible e inacabable de oraciones que tampoco comprendíamos mucho, pero que era como el “abracadabra” de un mago, porque esa letanía servía para hacer milagros, para conseguir que Dios nos diera lo que deseábamos.
Manos orantes, de Durero.

Con el tiempo, al ir madurando, te vas haciendo racional, vas integrándote en el mundo de los adultos, del trabajo, del consumismo, de lo que llamamos “la realidad”, y en ese mundo no hay lugar para la oración, porque además hemos descubierto que el “abracadabra” no existía, que Dios no nos ha dado lo que deseábamos. Así que “no perdamos el tiempo que hay muchas otras casas que hacer”. Pero cuando la vida nos trae las pruebas que tenemos que superar (pérdidas, enfermedades, rupturas, etc) nos encontramos perdidos porque son situaciones que no podemos controlar desde la racionalidad, porque nos superan y no tenemos donde mirar, a donde pedir ayuda.

Todo esto sucede porque no sabemos el auténtico y profundo significado de la oración, porque no hemos aprendido a orar de una forma verdadera. Rezar no es repetir de forma automática una letanía sin saber ni experimentar el sentido profundo de las palabras que cual autómata decimos una y otra vez. Ni tampoco es nuestra particular “Lista de la compra” para que Dios sepa qué es lo que queremos que nos traiga porque hemos sido “buenos”.

Angelus, de Millet
Oramos para pedir y recibir algo que necesitamos o para dar gracias por lo recibido. En el primer caso, hay que decir algo obvio: para recibir primero hay que hacer hueco para eso que va a venir. Es decir, lo principal en la oración es la humildad. Sí, humildad para vaciarnos de toda nuestra vanidad, nuestro orgullo, nuestra soberbia, nuestro egoísmo y, así, dejar lugar para que Dios nos llene con su gracia, nos dé su regalo de amor y se haga un sitio en nuestras vidas. Y cuando la oración sea para dar gracias, igualmente con humildad debemos agradecer todo lo recibido compartiéndolo con los demás, para volver a “hacer hueco” y que Dios pueda volver a llenarnos.

Tanto si oramos con la repetición de mantras o letanías, como si oramos con las palabras que nos salgan del corazón, debemos hacerlo desde la humildad, sabiendo que no somos nosotros los que hacemos o logramos algo, sino que es el mismo Dios quien, a través de nosotros, actúa en el mundo, en la vida de todos y cada uno de nosotros.

“Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá” (Mt. 7, 7)

lunes, 8 de mayo de 2017

La Buena Noticia

Cuento. Anthony de Mello.

El Reino de los Cielos es semejante a dos hermanos que vivían felices y contentos, hasta que recibieron la llamada de Dios a hacerse discípulos.

Gandhi, de Richard Attenborough
El de más edad respondió con generosidad a la llamada, aunque tuvo que ver cómo se desgarraba su corazón al separarse de su familia y de la muchacha a la que amaba y con la que soñaba casarse. Pero, al fin, se marchó a un país lejano, donde gastó su propia vida al servicio de los más pobres de entre los pobres. Se desató en aquel país una persecución, de resultas de la cual fue detenido, falsamente acusado, torturado y condenado a muerte.

Y el Señor le dijo: “Muy bien, siervo fiel y cumplidor. Me has servido por el valor de mil talentos. Voy a recompensarte con mil millones de talentos. ¡Entra en el gozo de tu Señor”.

La respuesta del más joven fue mucho menos generosa. Decidió ignorar la llamada, seguir su camino y casarse con la muchacha a la que amaba. Disfrutó de un feliz matrimonio, le fue bien en los negocios y llegó a ser rico y próspero. De vez en cuando daba una limosna a algún mendigo o se mostraba solícito con su mujer y sus hijos. También de vez en cuando enviaba una pequeña suma de dinero a su hermano mayor, que se hallaba en un remoto país, adjuntándole una nota en la que decía: “Tal vez con esto puedas ayudar mejor a aquellos pobres diablos”.

Cuando le llegó la hora,el Señor le dijo: “Muy bien, siervo fiel y cumplidor. Me has servido por valor de diez talentos. Voy a recompensarte con mil millones de talentos. ¡Entra en el gozo de tu Señor!”.
El Gran Dictador. Charles Chaplin

El hermano mayor se sorprendió al oír que su hermano iba a recibir la misma recompensa que él. Pero le agradó sobremanera. Y dijo: “Señor, aun sabiendo esto, si tuviera que nacer de nuevo y volver a vivir, haría por ti exactamente lo mismo que he hecho”.

Cada uno tenemos nuestro propio e intransferible Plan de Alma, Plan de Vida. Este Plan ha sido ideado por nuestra Alma para perfeccionarnos en la materia, para que este reino material donde vivimos nos sirva de escuela. Por eso cada uno debe ejecutar el suyo personal, porque ésa es la forma en la que podrá aprender y ser feliz.

No hay Planes mejores y Planes peores. Todos, en ese sentido, son iguales, pero cada uno de nosotros tenemos algo distinto que aprender y dones distintos que poner al servicio de la Comunidad. Para eso hemos venido aquí. Para manifestar y vivir nuestra mejor versión.

sábado, 6 de mayo de 2017

El Poder de la Palabra

En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios,
y la palabra era Dios.
Ella estaba en el principio con Dios.
Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe.
En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres,
y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron.
(Jn. 1, 1-5)

Big Bang
El poder de la palabra es inmenso, a veces no nos damos cuenta del bien o del mal que una simple palabra puede llegar a hacer.

A través de nuestras palabras podemos llevar consuelo al afligido, bienestar al enfermo, compañía al solitario, paz al angustiado, amor al que no se siente amado. Pero también es cierto, que por medio de la palabra podemos traer odio, violencia, angustia, dolor, sufrimiento.

Cuando algo o alguien nos enfada de verdad, nos molesta hasta el extremo, sentimos como si una olla en plena ebullición fuera a estallarnos en el pecho, junto con una enorme opresión que va subiendo por nuestro cuello hasta nuestra boca y en ese instante explota de manera violenta y repentina, con toda la fuerza de la que somos capaces, esa palabra tremenda y devastadora, que arruina todo lo que pilla a su paso. Y aunque nos hayamos “desahogado”, realmente el problema que ha generado toda esta reacción sigue intacto. Lo que no sigue intacto es la persona que ha sufrido nuestro enfado y, por supuesto, nuestro ánimo.

Adán y Eva. Codex Aemilianensis
A veces no es necesario que alguien haga algo que nos irrite para explotar, basta que ese alguien haya conseguido un buen trabajo, o unas buenas notas en los exámenes, o se haya comprado un nuevo coche, cualquier acción positiva de otros, si nosotros vivimos en una situación dominada por el miedo, la carencia, la disociación de nuestro verdadero ser, va a provocar que nuestras palabras en lugar de ser de felicitación y alegría, se tornen en un veneno tan ponzoñoso que no sólo hará daño a nuestro interlocutor, sino a nosotros mismos hasta tal punto que nos hundiremos cada vez más en el pozo de la envidia y los celos, ambos defectos son enfermedades terminales para nuestra alma.

También es cierto que si tenemos equilibrio y armonía en nuestra vida nuestras reacciones serán distintas. Sabremos encarar los problemas centrándonos en la solución y nos alegraremos infinito y sentiremos como propios los logros ajenos. Lo cual hace que la vida de los que nos rodean y la nuestra propia sea dichosa, afortunada y feliz.

Y todo esto es así, porque lo que comunicamos con nuestras palabras son los sentimientos que residen en nuestro corazón, en nuestra alma. Aunque también tenemos que saber que todos estos sentimientos que expresamos y que enviamos a los demás, nos alivian o perjudican a nosotros mismos. Porque todo lo que das se te devuelve multiplicado y porque si esos sentimientos que expresan nuestras palabras residen en nuestro interior, eso y no otra cosa será de lo que esté llena nuestra vida.

Cuidemos nuestros sentimientos y nuestras palabras, porque nosotros decidimos si vivir en la gracia, en la abundancia y en el amor, o, por el contrario, sumergimos nuestras vidas en un océano de adversidad, infortunio, odio y violencia.

Una vez más, del Árbol del Bien y del Mal ¿qué fruto escogeremos?


jueves, 27 de abril de 2017

El miedo es la puerta hacia la oscuridad

Nuestro miedo más profundo no es no ser capaces.
Nuestro miedo más profundo es que somos enormemente poderosos.
Es nuestra luz, no nuestra oscuridad lo que más nos asusta.
Nos preguntamos, ¿quién soy yo para ser brillante, atractivo, talentoso, fabuloso?
De hecho, ¿qué NO eres para no serlo? Eres un niño de Dios.
El disminuirse no le sirve al mundo.
No hay nada de sabiduría en encogerse para que otros no se sientan inseguros cerca de uno.
Estamos predestinados a brillar, como los niños lo hacen.
Nacimos para manifestar la gloria de Dios que está dentro de nosotros.
No está sólo en algunos de nosotros, está en cada uno.
Y cuando dejamos que nuestra luz brille, inconscientemente permitimos que otros hagan lo mismo.
Al liberarnos de nuestros propios miedos, nuestra presencia automáticamente libera a otros.
Marianne Williamson.

Sí, ante retos nuevos nos encogemos, nos da miedo enfrentarnos a ellos. Eso es consecuencia del ego, de nuestra soberbia. Soberbia contra Dios, nuestro Creador, nuestro Padre, porque no queremos reconocer los dones que nos ha dado, preferimos mostrar la versión que nosotros nos hemos fabricado de nosotros mismos, más pequeña, pusilánime y oscura.

En el fondo pensamos que nuestra versión es mucho mejor que la que Él ha diseñado para nosotros, eso es una muestra de Soberbia.

Pero nuestra verdadera naturaleza es de Luz, de Amor y de Libertad. Hemos de tener la valentía de manifestar el mejor concepto de nosotros mismos, que es el que Dios ha ideado y nuestra Alma ha asumido. No podemos, ni debemos, aspirar a menos que el mayor potencial que somos capaces de albergar, que es Todo, porque Dios está en nosotros y somos parte de Él.

Seamos faros en la oscuridad que a veces nos circunda, así enseñaremos a otros a brillar y entre todos conseguiremos vencer el miedo y la sombra para crear un nuevo y acogedor mundo.

viernes, 21 de abril de 2017

La Feria de las Religiones

Cuento.

Mi amigo y yo fuimos a la feria. La Feria Mundial de las Religiones. No era una feria comercial, era una feria de la religión. Pero la competencia era feroz y la propaganda igual de estruendosa que en el resto de las ferias convencionales.

En el stand judío nos dieron unos folletos en los que se decía que Dios se compadecía de todos y que los judíos eran su pueblo escogido. Los judíos. Ningún otro pueblo era tan escogido como el pueblo judío.

Dolomitas
En el stand musulmán supimos que Dios era misericordioso con todos y que Mahoma era su único profeta. Que la salvación se obtiene escuchando al único profeta de Dios.

En el stand cristiano descubrimos que Dios es Amor y que no hay salvación fuera de la Iglesia. O se entra en la Iglesia, o se corre el peligro de la condenación eterna.

Al salir pregunté a mi amigo: “¿Qué piensas de Dios?”. “Que es intolerante, fanático y cruel”, me respondió.

Poco más hay que añadir. Pero reflexionemos un momento, ¿realmente creemos que Dios es tan limitado, tan estrecho de miras, tan intolerante, fanático y cruel? ¿Qué padre/madre no ama a cualquiera de sus hijos aunque no se lleven bien o no se comporten como deben? ¿Por qué tenemos los humanos esa obsesión por la separación, por hacer grupos, clanes? Si eres de los míos, eres perfecto hagas lo que hagas; pero si no, ya puedes ser la mejor persona del mundo que a mis ojos todo lo harás mal y serás un “infiel”. ¿Infiel? ¿A qué o a quién? ¿Cómo vamos a ser infieles a nuestra propia esencia que es Dios mismo? Somos Sus Hijos, somos parte de Él y Él está en nosotros, en TODOS nosotros, sin excepciones, seamos conscientes o no de esta verdad. Creamos en Él o no.

¿Por qué no poner de manifiesto todo lo que nos une, en lugar de estar constantemente buscando las pequeñas diferencias que en la mayoría de los casos tienen su origen en la cultura, la tradición o la geografía? ¡Maduremos!

jueves, 20 de abril de 2017

¿Dónde está Dios?

Como maestra de reiki he investigado sobre temas de salud y de enfermedad, o más concretamente sobre el equilibrio y desequilibrio que en ocasiones tenemos las personas. He leído infinidad de artículos, libros sobre el asunto y hace poco llegó a mis manos un trabajo sobre el sistema inmunitario y sobre el funcionamiento del cuerpo ante la enfermedad, que me resultó muy interesante.
Células NK

Las células del sistema inmunitario son los leucocitos, que se encargan de defender al cuerpo frente a agentes patógenos, virus, bacterias y células cancerosas. Dentro de los leucocitos hay distintas clases de células. Están, por ejemplo, los linfocitos B que construyen anticuerpos que se adhieren a un determinado antígeno y lo señalan para que después vengan las células NK y lo destruyan. Las células NK (Natural Killer o células asesinas) tienen la función de destruir las células infectadas o células que puedan ser cancerígenas. Las NK destruyen las células que previamente han sido marcadas por los linfocitos B, y también destruyen células tumorales o infectadas por virus programando su suicidio (apoptosis). Las células asesinas pueden diferenciar las células “malas” de las normales. El problema viene cuando por diversas causas nuestro sistema inmunitario no está funcionando bien (hay desequilibrio), entonces viene la enfermedad y necesitamos tratamientos médicos.

Mientras leía todo esto me iba dando cuenta de que el cuerpo (humano o animal) es una máquina perfecta. Qué perfección existe en la naturaleza, en la vida. Todo está en perfecto equilibrio (bueno hasta que llega el ser humano y lo desequilibra), todo responde a un orden, a unas leyes,... a una Inteligencia Superior sin la menor duda.

Ahí está Dios, en todo lo que tus ojos pueden ver, en todo lo que tus oídos pueden oír, en todo lo que tu cuerpo puede sentir. Me resulta imposible mirar el mundo y no ver a Dios, no reconocerle en cada ser que habita esta tierra, en cada árbol, en cada flor, en cada arroyo, en cada sabor, en cada olor, en cada mirada, en cada sonrisa y, también, en cada lágrima. En todo, porque todo emana armonía y equilibrio. Dios está en todo y todo es Dios.

Y, por supuesto, Dios está en nosotros, en nuestro corazón. Estamos aquí para autorreconocernos a través de la materia como lo que somos, Sus Hijos. Venimos a esta Tierra para tomar conciencia de nuestra verdadera naturaleza y para aprender, porque el mundo de la materia es nuestra escuela.

El Creador está presente en su Creación y la Creación es parte de su Creador.