martes, 18 de julio de 2017

La Muñeca de Sal

PAN, Joe Wright













Cuento. Anthony de Mello.

Una muñeca de sal recorrió miles
de kilómetros de tierra firme,
hasta que, por fin, llegó al mar.

Quedó fascinada por aquella móvil
y extraña masa, totalmente distinta
de cuanto había visto hasta entonces.

“¿Quién eres tú?”, le preguntó
al mar la muñeca de sal.

Con una sonrisa, el mar le respondió:
“Entra y compruébalo tú misma”.

Y la muñeca se metió en el mar.
Pero, a medida que se adentraba en él,
iba disolviéndose, hasta que
apenas quedó nada de ella.
Antes de que se disolviera
el último pedazo, la muñeca exclamó
asombrada:

“¡Ahora ya sé quién soy!”


martes, 11 de julio de 2017

Conciencia y Línea del Tiempo

Nuestra línea del tiempo, o lo que es lo mismo el “espacio” donde transcurre nuestra vida, es una posibilidad entre otras muchas posibilidades simultáneas. No existe una sola y única realidad para cada uno de nosotros, sino diversas, muchas, todo depende de nuestras decisiones, y nuestras decisiones dependen de nuestra evolución, y nuestra evolución depende de que seamos capaces de elevar nuestra conciencia.

Podríamos decir que la conciencia es el nivel de percepción de la realidad que experimentamos. Dependiendo del grado de elevación de nuestra conciencia la realidad que vivimos es más o menos densa, o más o menos sutil. La conciencia, como todo, se puede transformar, se puede hacer vibrar a una frecuencia cada vez más elevada. Esta elevación de la conciencia se puede conseguir a través de la oración, de la meditación, de distintas técnicas espirituales, pero sobre todo y principalmente se consigue cuando tomamos responsabilidad.

¿Qué es tomar responsabilidad? Es hacernos responsables de quienes somos y de nuestras acciones/decisiones en la vida. Somos responsables cuando dejamos a un lado el victimismo y dejamos de creer que la culpa de lo malo que nos sucede en la vida siempre la tiene alguien o algo ajeno a nosotros mismos. Solamente cuando seamos capaces de reconocernos como artífices de lo bueno y lo malo que nos pase, será cuando comencemos a ser responsables y tomaremos las riendas de nuestra vida. Entonces empezaremos a ser conscientes de la Realidad (sí, con mayúsculas) y poco a poco nuestra conciencia se irá elevando, de esta manera cada vez que tomemos una decisión o ejecutemos una acción, seremos conscientes de lo que estamos haciendo. Este ser conscientes no quiere decir que no nos vayamos a equivocar (por supuesto que cometeremos errores), pero serán errores que nos servirán para aprender y evolucionar, porque los únicos responsables de ellos seremos nosotros.

Pues cuando esto suceda, cuando nuestra conciencia vaya elevándose, nuestra línea del tiempo irá cambiando también y, por lo tanto, lo hará nuestra realidad. Nosotros sólo podemos existir y desarrollarnos en una línea del tiempo cuya vibración esté acorde con la nuestra. Un ejemplo muy claro de todo esto es la cantidad de personas que llegan y se van de nuestra vida. A veces tenemos parejas o amigos con los que compartimos momentos importantes de nuestra historia y de pronto desaparecen, ya no están. ¿Por qué? Sencillamente, porque hemos evolucionado de manera distinta, nuestras conciencias están en niveles diferentes de vibración y, por tanto, al no tener la misma línea del tiempo, esa persona ya no está en mi realidad ni yo en la suya.

Si no nos gusta la realidad en la que nos movemos y queremos cambiar nuestra vida, la solución es evidente, elevemos nuestra conciencia, responsabilicémonos de nuestras decisiones y seamos co-creadores activos.

miércoles, 5 de julio de 2017

Nuestros juicios nos juzgan

“No juzguéis y no seréis juzgados, no condenéis y no seréis condenados... Porque con la medida con que midáis, se os medirá a vosotros”. (Lc. 6, 37-38)
La Letra Escarlata, de Roland Joffé

¿Quién no ha criticado y/o juzgado a alguien alguna vez? No me equivoco si digo que todos en algún momento nos hemos erigido en jueces del comportamiento y forma de ser de los que nos rodean. Sinceramente creo que las críticas constructivas son buenas, pues nos ayudan a evolucionar y a mejorar. Pero hemos de tener en cuenta que, por la Ley de Causa y Efecto, todas esas críticas, juicios y condenas que hagamos a los demás volverán a nosotros como si fueran un boomerang que hemos lanzado.

Puede tardar unos instantes, unos días, unas semanas o años, pero lo que está claro es que tarde o temprano tendremos que enfrentarnos a esos actos (juicios, condenas) que en su momento hicimos. Lo que también es evidente, es que según el nivel de tolerancia y exigencia que hemos tenido para con los demás, así será el rasante con que se nos medirá a nosotros.

"Yo tampoco te condeno"
Por supuesto, no quiero decir que haya que consentir el mal; más bien quiero decir que hay que combatir el mal con el bien. Debemos hacernos críticas constructivas y corregirnos amorosamente unos a otros, pero eso no significa debilidad a la hora de ayudar o ayudarnos a enderezar el camino. Como madre he puesto límites a mis hijos, les he enseñado a cumplir las normas y dentro de ese cumplimiento de las normas a intentar cambiar las que pueden estar mal o usarse inadecuadamente, y cuando el comportamiento no era el que debiera ser, pues había un castigo proporcional a la falta, todo ello desde el mayor amor y respecto por ellos. Ésa es la forma en la que deberíamos corregirnos y ayudarnos unos a otros.

Ahora mismo podemos estar en situaciones que hayamos provocado nosotros por nuestros juicios a terceros. La vida nos trae personas que están en un nivel evolutivo similar al nuestro y que cometen errores y “pecados” similares a los nuestros, entonces al emitir el juicio y, a veces, la condena, nos estamos enjuiciando y condenando a nosotros mismos.

Antes de criticar, enjuiciar y condenar a alguien miremos a quien está enfrente del espejo y pensemos antes de hablar.

domingo, 2 de julio de 2017

La Certeza Interna

“Si tuvierais fe como un grano de mostaza, diríais a ese monte: muévete de aquí para allá, y se movería, y nada os sería imposible” (Mt. 20, 17)

Esto es lo que nos dice Mateo en su evangelio sobre la fe; fe o como me gusta llamarla a mí la certeza interna, la certeza absoluta.
El Loco. Tarot Rider-Waite

Pero ¿qué es la fe?. Primero veamos qué NO es. No es creer ciegamente en dogmas, creencias o religiones, porque eso acabaría siendo fanatismo. Por ejemplo, durante la Edad Media se quemaban a supuestas “brujas” (que en la mayoría de los casos no eran otra cosa que librepensadoras) porque no creían y no seguían los dogmas de la religión imperante en Occidente, la católica. Aunque la verdad es que no hay que viajar tan lejos en la Historia para ver la intolerancia en las relaciones humanas, otro ejemplo lo tenemos durante la Revolución Francesa, donde cayeron las cabezas de gran cantidad de religiosos, por mantener sus creencias. Y sin ir más lejos, hoy en día lo tenemos en los terroristas suicidas de la Yihad, a los que han convencido que si mueren matando infieles (o sea, a todos los demás que no pensamos ni creemos en lo que ellos creen) irán directos al paraíso donde les están esperando las huríes. Con todo esto, lo que podemos ver es que hemos tergiversado la máxima: “el hombre fue hecho a imagen y semejanza de Dios” por “hemos hecho a Dios a imagen y semejanza del hombre”.

Además los poderosos de este mundo se han aprovechado de las religiones para imponer su poder intolerante y dictatorial a las masas, haciéndonos creer que si no seguimos sus normas y dogmas jamás nos salvaremos, porque, según ellos, sólo hay un camino para llegar a Dios y conseguir su Gracia. Eso NO es fe, es simplemente fanatismo, intolerancia, ignorancia absoluta y el ejercicio del poder de manera dictatorial.

Tampoco es Fe cuando en la vida nos va mal y suponemos que por creer y rezar todo se va a solucionar y si no es así, ya no me sirve ese dios en el que confiaba. No, la fe se demuestra cuando eres capaz de aceptar lo que viene a tu vida (bueno o malo) entendiendo que es un aprendizaje para que evoluciones y te perfecciones, y seas capaz de agradecer a Dios sus enseñanzas, aunque el resultado no sea todo lo bueno que tú quisieras.
Indiana Jones y la última cruzada

La Fe, o certeza interior, es la fuerza que nos hace ser nosotros mismos, que nos lleva hasta nuestro verdadero Ser Superior, que nos hace SER con mayúsculas porque nos conecta con la Unidad, que es Dios. La Fe te descubre que eres Uno con el Creador y con toda la Humanidad, te hace ver que hay muchos caminos para llegar a Dios y que todos son correctos cuando se basan en la libertad, en la tolerancia, en la aceptación del otro tal cual es y de ti mismo tal cual eres. La Fe te hace reconocer tu verdadera esencia, tu verdadero Yo, sin máscaras, sin componendas, sin disfraces, a cara descubierta y sobre todo te hace perder el miedo, porque el miedo no es más que la separación entre el hombre y su Creador.

La Fe es esa certeza absoluta de que todos somos hijos de Dios, que todos somos parte de Él y Él es nuestra esencia más auténtica. Da igual la religión que profesemos o que no profesemos ninguna religión, la Esencia está en nosotros, el Poder de Dios está en nosotros y la Fe, la Certeza absoluta, es lo que nos lo muestra, y cuando sintamos que nos falta esa certeza interior, sólo debemos pedirla con humildad y nuestro Padre nos la dará. La Fe es confianza absoluta.

lunes, 26 de junio de 2017

Causa y efecto, la Rueda del Karma

“Toda causa tiene su efecto, todo efecto tiene su causa; todo sucede de acuerdo con la ley; la suerte no es más que el nombre que se le da a una ley no conocida; hay muchos planos de casualidad, pero nada escapa a la Ley”
El Kybalión.
Piratas del Caribe. Disney

Este sexto principio de las Leyes Universales, el de causa y efecto, es uno de los más conocidos y creo que de los peor entendidos. Es fácil entenderlo desde un punto de vista mental, pero otra cosa muy diferente es saberlo aplicar a nuestra vida. Todo lo que nos sucede (el efecto) tiene un origen (la causa), lo que quiere decir que la vida y el mundo no son caóticos.

Debemos de entender que cualquier cosa que nos suceda en nuestra vida la hemos generado nosotros mismos. Esto es fácil de entender cuando se trata de situaciones o experiencias positivas. Cuando aprobamos el examen para obtener el carnet de conducir, por ejemplo, no dudamos que somos nosotros los que con nuestro esfuerzo y dedicación lo hemos conseguido, no nos planteamos que haya sido la suerte, el profesor que hemos tenido o que el examinador tenía un buen día, le hemos caído bien y nos lo ha regalado. En cambio, cuando la situación que vivimos es negativa, sigamos con el mismo ejemplo, no hemos aprobado el examen del carnet de conducir, no nos planteamos que el problema ha sido que no hemos estudiado lo suficiente o que no hemos dado todas las clases prácticas que necesitábamos, sino que al examinador no le he caído bien o tenía un mal día y lo ha pagado conmigo, el profesor no me ha enseñado bien, etc., en este caso nunca pensamos que los responsables somos nosotros y sólo nosotros.

Lo que SÍ hemos de tener claro es que somos responsables de nuestra vida y de lo que nos pase en ella, pero NO somos culpables. Todo lo malo que nos suceda no es un castigo porque seamos culpables de “algo” (aunque no sepamos muy bien de qué). Lo “malo” es simplemente el efecto que ha sido generado por una causa, esa causa puede ser una decisión errónea, una actitud no acertada, unas palabras dichas de la peor forma o en el peor momento. Lo que hay que tener en cuenta es que esta causa puede haber sucedido hace dos días o hace dos vidas; es decir, un efecto que estamos sufriendo ahora puede tener su origen (causa) en una vida pasada, no necesariamente en esta existencia actual. Esto se debe a que el tiempo es algo ilusorio, lo único que importa es si tenemos cuentas pendientes y tenemos que realizar esos pagos (efectos negativos) o si, por el contrario, nuestras cuentas nos están dando intereses (efectos positivos). A la deuda que tenemos con nuestro destino la llamamos karma y a la recompensa que recibimos por nuestros buenos actos la llamamos dharma.
Shrek. Gato con botas.DreamWorks


La rueda del karma puede ser eterna. Por ejemplo, si en esta vida estás siendo víctima de alguien, puede que en la próxima tú te tomes venganza con esa persona por lo que te hizo en esta existencia, con lo que la rueda del karma seguirá girando sin detenerse nunca. ¿Qué hacer? ¿Cómo podemos parar esa rueda? Sólo hay una forma de frenarla y poder evolucionar y perfeccionarnos: Perdonar. El Perdón es lo único que disuelve el karma. El verdadero perdón no es fácil de otorgar, porque perdonar también significa olvidar el mal que te han infligido y eso es complicado. Hay que entender que aquí estamos para aprender y perfeccionarnos. El verdadero perdón nos dará la paz que nuestro espíritu necesita. Para perdonar de corazón nada como pedirlo a nuestro Padre, Dios. Cuando hagamos nuestra meditación o nuestras oraciones permanezcamos unos minutos en silencio pidiéndole, desde la más profunda humildad, que nos enseñe a perdonar. Tened la completa seguridad que así lo hará y lo sabréis porque su respuesta llenará vuestra alma, vuestro ser interior de luz, paz y armonía.

martes, 20 de junio de 2017

La paja en el ojo ajeno

“¿Cómo es que miras la brizna que hay en el ojo de tu hermano, y no reparas en la viga que hay en tu propio ojo?” (Lc. 6, 41).

Perro guía. Fundación ONCE
Estas palabras son de Jesús en el Evangelio de Lucas, hace más de dos mil años, hoy en día hablaríamos del “punto ciego”. Pero ¿qué es el punto ciego?. Fisiológicamente hablando podemos decir que en la parte posterior del ojo hay una zona que no tiene las terminaciones nerviosas que tapizan el resto de la retina. A esta zona se la conoce con el nombre de “punto ciego” porque no registra las variaciones luminosas procedentes del cristalino y, por lo tanto, crea una laguna de información en la que es transmitida al cerebro.

Desde el punto de vista psicológico, el “punto ciego” podemos decir que es la dificultad que tenemos para ver las cosas tal y como son. Sobre todo lo que tiene que ver con nosotros mismos o lo que nosotros consideramos importante, ya que ese punto ciego nos proporciona consuelo ante nuestros miedos y nuestro dolor.

Pero aquí vamos a ver el significado de “punto ciego” desde la perspectiva espiritual. Es algo parecido al nivel fisiológico. En nuestra Alma (nuestro verdadero Ser) tenemos una zona donde no llega la Luz y es tal la oscuridad que reina allí que ni nosotros mismos somos conscientes de lo que ahí habita. No somos capaces de ver esa parte tan oscura de nuestro ser, porque está tan intrínsecamente adherida a nosotros mismos que se nos hace invisible. Ahora quienes sí la ven perfectamente son los demás, todos los que nos rodean, para ellos es completamente visible y real.

Entonces, ¿qué podemos hacer para reconocer la “viga” en nuestro ojo? Escuchar a los que nos rodean. Cuando nos hagan una crítica sobre nuestra forma de ser, de comportarnos, debemos escucharlos y analizar y reflexionar sobre su crítica. No quiero decir que tengamos que comportarnos tal y como quieran ellos, porque nosotros somos como somos y tenemos nuestro propio camino, pero si queremos evolucionar y perfeccionarnos es imprescindible que nos conozcamos y que reconozcamos nuestra parte buena y también nuestra parte menos buena o mala, y para eso es absolutamente necesaria la ayuda de las personas que están a nuestro alrededor y se relacionan con nosotros. De esa manera seremos capaces de ver y eliminar nuestra viga, para así poder ayudar a quitar la brizna del ojo de nuestro hermano.


lunes, 12 de junio de 2017

¿Quién soy yo?

Ésta es una pregunta que parece sencilla, pero de difícil respuesta. Si alguien me pregunta ¿quién soy yo? La primera respuesta sería: Clara Rodríguez, pero la verdad es que no me ha preguntado mi nombre. Si vuelve a preguntarme ¿quién soy yo? Puedo contestar: Maestra de Reiki, estudiante de Cábala, pero la verdad es que no me ha preguntado cuál es mi profesión.
Nebulosa Hélice - El Ojo de Dios

Podría emplear muchos adjetivos calificativos para definir mi personalidad, mi forma de ser, mi apariencia física, mis gustos, etc., pero nada de eso contestaría a la pregunta ¿quién soy yo? Porque si yo ahora mismo me mirase en un espejo y definiera la imagen que veo reflejada diría que mido 1.59 cm., peso 65 kg., tengo el cabello castaño claro con unos cuantos manojos de canas, alguna que otra arruga... pero la verdad es que así soy ahora, cuando tenía 10 años y me miraba en el espejo, la imagen que veía no tenía nada que ver con la actual, como es lógico.

Mi verdadero yo no depende del exterior, no depende de los objetos o de la gente que me rodean, no depende de mi riqueza o de mi pobreza, no depende de mis sentimientos o de mis emociones, ni tan siquiera depende de mis pensamientos, porque cuando estoy haciendo meditación mis pensamientos, mis sentimientos, mis emociones y todo mi mundo material desaparecen, pero yo sigo siendo yo, porque mi verdadero Yo, mi verdadero Ser está en mi interior.

Yo Soy Hija de Dios y mi alma, que está hecha a su imagen y semejanza, es mi verdadero Ser; por tanto, es una pequeña parte de su Espíritu, del Espíritu Creador, Inconmensurable, Bello, Armonioso, Infinito y Amoroso que Él Es, por eso Yo Soy.

sábado, 10 de junio de 2017

Nuestra compañera la sombra

¿Qué significa la palabra sombra?:

  1. Imagen oscura que proyecta un cuerpo opaco sobre una superficie al interceptar los rayos de luz.
  2. Parte de un espacio a la que no llega la luz.

Vemos que la palabra sombra siempre define “algo” carente de luz o que no deja pasar la luz a través suyo. Aunque hoy vamos a hablar de la sombra como arquetipo, creo que estas definiciones nos muestran muy bien su significado.

Dentro de nosotros hay una parte donde no llega la luz, podríamos decir que es nuestro trastero, donde almacenamos todas las actitudes negativas e imperfecciones de nosotros mismos que no nos gustan o que consideramos que no están bien vistas por la sociedad. El problema de todo esto es que esa parte que desechamos no la podemos hacer desaparecer porque, sencillamente, es tan nuestra, es tan nosotros mismos como la parte “buena” que nos gusta potenciar. Entonces la guardamos en el trastero, en el “olvidadero” de nuestro ser para que no dé la lata. Pero seguimos sin integrar esa sombra, simplemente la hemos reprimido y tarde o temprano sale a la luz y desbarata todos nuestros buenos propósitos.

¿Qué hacer entonces con la sombra? Simplemente, integrarla. ¿Cómo? Reconociéndola, reconociendo nuestros defectos y ver la parte buena que tienen. Por ejemplo, la envidia es tremendamente devastadora para quien la posee, puede destruir por completo una vida, porque siempre nos vamos a encontrar a alguien que sea mejor que nosotros en algo y eso nos hace sufrir una y otra vez, nunca podemos estar en paz, nunca podemos descansar, nunca conseguimos nada que nos satisfaga. En cambio, hay lo que se podría llamar una envidia “sana” que es aquella que cuando sabemos que alguien es feliz porque ha conseguido una meta que se había propuesto, nos lleva a alegrarnos por esa persona y a trabajar con nosotros mismos para poder alcanzar también nuestras metas, es una envidia que nos incentiva para progresar, para evolucionar, para mejorar, no para competir. De esta manera, lo malo que conlleva ser envidioso lo hemos positivizado y lo hemos integrado en nuestra vida y en nuestro ser, ya no podrá hacernos daño nunca más.


Para hacer esta integración lo único que hemos utilizado ha sido una de las 7 Leyes Cósmicas, el Principio de Vibración. Hemos sido capaces de cambiar una vibración muy densa en otra más sutil. Hemos acabado con el desasosiego que genera la competición constante, aquí estamos para aprender. La vida es una escuela, no un concurso.

jueves, 8 de junio de 2017

El Juego de la Vida

“Todo fluye y refluye; todo tiene sus periodos de avance y retroceso, todo asciende y desciende; todo se mueve como un péndulo; la medida de su movimiento hacia la derecha, es la misma que la de su movimiento hacia la izquierda; el ritmo es la compensación”.
                                                                                                                          El Kybalión.

Péndulo de Foucault. Museo de las Ciencias
Valencia. España.
Todo en el Universo y en la vida tiene un movimiento de avance y retroceso, similar a las olas en el mar. Y este movimiento, este ritmo al igual que se da en el mundo material, se da en el mundo mental y emocional, por lo tanto, nuestros pensamientos, nuestro humor, nuestro carácter también responden a este ritmo.

Aunque el problema no radica tanto en dónde esté situado el péndulo que marca nuestros ritmos, como en la actitud con la que enfrentamos la realidad que estamos viviendo en ese momento. ¿Por qué? Porque no nos damos cuenta de que en esta vida nada es para siempre, todo es temporal. Si ahora tu ritmo es de tristeza, de soledad, de incomprensión has de saber que esa situación no es eterna (a no ser que tú decidas con tu actitud hacerla interminable) y que lo importante es enfocarse en la solución, no en el problema.

La Rueda de la Fortuna
Tarot de Marsella
Por el contrario, si tu péndulo está ahora en el periodo de “vacas gordas”, ¡por favor, no te vuelvas loco! Tampoco este periodo será eterno, no siempre vas a tener ese estupendo sueldo o ese increíble trabajo o tu vida familiar va a ser totalmente armoniosa. Sí, debes disfrutar ese buen momento, por supuesto, pero “guarda para cuando no haya”. Es decir, durante ese tiempo de bonanza procura tomar la mayor ventaja posible. Si, por ejemplo, estás en un momento económicamente muy bueno, procura ahorrar para poder afrontar las “vacas flacas”.

Seamos capaces de ver que nuestra felicidad nunca va a depender de cosas externas (dinero, trabajo, vida social). La felicidad sólo depende de nosotros mismos, de lo centrados que estemos con nuestro plan de alma, de que estemos siendo fieles a nuestro camino y de que seamos conscientes de nuestra relación con Dios, nuestro Padre, y el resto se nos dará por añadidura. Al fin y al cabo, la vida es un gran juego donde sólo podemos ganar, porque aquí hemos venido a aprender.

Para finalizar, me gustaría recordar un poema de Santa Teresa de Jesús que dice:

“Nada te turbe,
nada te espante,
todo se pasa,
Dios no se muda,
la paciencia
todo lo alcanza.
Quien a Dios tiene
nada le falta.
¡Sólo Dios basta!”

martes, 6 de junio de 2017

Los Nuevos Holocaustos

Todos sabemos lo que fue el Holocausto, todos tenemos en la retina esas crueles y tremendas imágenes de los judíos y opositores al régimen nacionalsocialista en los campos de concentración y exterminio nazi, cuyo lema “arbeit macht frei” (el trabajo os hace libres) es una amarga y cruel ironía de lo que allí pasaba, mientras que occidente y el resto del mundo miraba para otro lado porque no iba directamente con ellos, hasta que sí fue con ellos y se decidieron a actuar, aunque ya para miles de personas fuera tarde.
El niño del pijama a rayas. Mark Herman

Hoy en día nos preguntamos cómo pudo pasar toda esa barbarie, cómo fue posible que alguien como Hitler y su Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán pudiera llegar al poder y ser aclamado por su puebo. ¿Eran fanáticos, eran ignorantes, no se enteraban de lo que estaba pasando? Nos extrañamos de aquella situación. Pero esa situación está pasando ahora mismo y lo observamos con normalidad, con indiferencia.

Ahora mismo hay campos de concentración para homosexuales, o simplemente se les asesina por su tendencia sexual. Ahora mismo 1 de cada 3 mujeres a nivel mundial han sufrido violencia física o sexual. Ahora mismo en España las estadísticas arrojan un saldo de más de 60 mujeres asesinadas al año por el hecho de ser mujeres. Ahora mismo estudios internacionales revelan que la cuarta parte de todos los adultos manifiestan haber sufrido maltrato físico en la infancia (1 de cada 5 mujeres y 1 de cada 13 hombres). Ahora mismo se estima a nivel mundial en unos 168 millones los niños que son explotados laboralmente. Ahora mismo 795 millones de personas en el mundo no tienen suficientes alimentos para llevar una vida saludable, de los cuales 66 millones son niños en edad escolar (solamente en África hay 23 millones). Estos son algunos de los “holocaustos” que están sucediendo en el mundo en este momento.

Fundación Vicente Ferrer
Tal vez os preguntéis por qué en este blog que está dedicado a la espiritualidad hablo de estos temas. Simplemente porque ser espiritual no es vivir fuera de este mundo, porque estamos aquí para aprender, evolucionar y hacer de este mundo un mundo mejor, para traer el Cielo a la Tierra, pero para eso hay que ser conscientes de los problemas, mirarlos de frente y enfocarnos en la solución. No vale pensar que la solución sólo la tienen unos pocos (los poderosos), no, la solución la tenemos todos, todos juntos, cada uno en función de nuestras posibilidades, que son más de las que pensamos. Hemos hablado muchas veces de que tenemos que reconocernos como lo que somos Hijos de Dios, pues bien eso nos convierte en hermanos, todos de todos. El hecho de vivir en distintos países no quiere decir que el problema que sufre un niño en África, por ejemplo, no sea también nuestro problema, ¡claro que lo es! Somos la raza humana, somos TODOS hijos de Dios y TODOS juntos deberemos regresar a Casa, a nuestra casa común.

Para terminar esta reflexión me gustaría que leyésemos una vez más el famoso poema atribuido a Bertolt Brecht, pero cuyo verdadero autor es Martin Niemoller.

“Primero vinieron a buscar a los comunistas
y no dije nada porque yo no era comunista.
Luego vinieron por los judíos
y no dije nada porque yo no era judío.
Luego vinieron por los sindicalistas
y no dije nada porque yo no era sindicalista.
Luego vinieron por los católicos
y no dije nada porque yo era protestante.
Luego vinieron por mí
pero, para entonces, ya no quedaba nadie que dijera nada.”


sábado, 3 de junio de 2017

Bendito Karma

Popularmente se relaciona la palabra karma con castigo. Nada más lejos de la realidad. El karma nunca ha sido un castigo y menos un castigo divino. Dios no castiga, Dios nos ama, es amor y, por lo tanto, nos puede enseñar amorosamente si nosotros le dejamos entrar en nuestra vida. Podríamos decir que el karma tiene que ver con tareas que tenemos pendientes de vidas pasadas o de la existencia actual, y su función es enseñarnos a finalizar esa tarea o tareas que todavía no hemos sido capaces de terminar; por lo que también se puede decir que el karma es amor.
Irlanda - BP

Tras nuestra muerte física, cuando estamos en ese periodo “entre vidas” somos nosotros mismos los que analizamos lo que hemos vivido, cuales han sido nuestras experiencias en el reino de la materia y si hemos cumplido el Plan de Alma que traíamos al venir a este mundo. Si vemos que no lo hemos cumplido por completo o que nos hemos desviado totalmente, entonces diseñamos un nuevo Plan de Alma para nuestra próxima existencia en el que, además de otros temas, tendremos que “repetir” las tareas inconclusas de anteriores vidas: eso es el karma.

¿Por qué no hemos realizado nuestro Plan de Alma en una vida concreta y hemos generado karma? Puede ser por muchos motivos, pero el meollo de la cuestión es que cuando nuestras actitudes en los diferentes planos de la existencia van comprometiendo nuestra evolución y eso se mantiene en el tiempo, es cuando generamos karma. Entonces, desde el más absoluto amor, decidimos volver al mundo de la materia para continuar con nuestro aprendizaje, con nuestro auto-reconocimiento, y, evidentemente, entre las tareas que traemos, están las “asignaturas pendientes” de otras vidas.
Irlanda, puesta de sol - BP

También es cierto que el karma no es exclusivo de otras vidas. Podemos, y de hecho así sucede, generar karma en la vida actual y debemos solucionarlo. Hay que tener claro que aquí venimos para realizarnos y eso significa que venimos a hacer lo que nos gusta, lo que amamos, pero a menudo las ilusiones y los trucos del ego y la materia nos atrapan (o nos dejamos atrapar) y perdemos de vista el camino. Entonces nos sucede “algo”, que normalmente nos provoca sufrimiento, para que seamos capaces de rectificar y volver al sendero correcto para nosotros, el que nos habíamos diseñado en nuestro Plan de Alma: ese “algo” es karma. Ya vemos que el karma no es el castigo que pensábamos, sino una enseñanza amorosa para poder manifestar la mejor versión de nosotros mismos.

Seamos alumnos aventajados y no dejemos para una segunda o tercera convocatoria las “asignaturas pendientes”, porque cuanto más tiempo pase, más complicado y duro será aprobarlas.